«La comida es una eutanasia natural»

R. Domínguez A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

En dos minutos | Jesús Mosquera Sánchez MÉDICO ANALISTA Lee «El Quijote» todos los años desde que tiene 14. Ha cumplido 75 y se conoce al dedillo la dieta del ingenioso hidalgo. Ayer la desmenuzó en el Club Rueiro

01 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?o suyo con El Quijote no es patológico, sino más bien una cuestión de recursos. «Al principio, de niño, lo leía porque no tenía otro libro», dice. Desde entonces, lo hace todos los años simplemente «porque me encanta», confiesa Jesús Mosquera Sánchez. Es médico y en la obra más genial de la literatura universal encontró recetas para su dedicación, la nutrición. Ayer, ofreció en el Club Rueiro una charla, cómo no, sobre la dieta del ingenioso hidalgo. -¿Qué comía? -En tres líneas lo cuenta Cervantes. De lunes a viernes, poca variedad, la olla, el cocido de verdad, con cerdo, carne de ave, cordero o vaca, verduras y garbanzos. Por las noches, con los restos, hacían un salpicón, pero de carne. El viernes, que era vigilia, lentejas. Los sábados, torreznos y huevos y el domingo, que era fiesta, palomino. -No parece muy saludable. -Era una dieta absurda para la actualidad. Exceso de proteínas, pocos hidratos de carbono y bastantes grasas. Claro que vivían de otra manera. No tenían calefacción, quemaban mucho y necesitaban el doble de calorías. Y también conseguían que la gente no viviera demasiado. Era una forma natural de control, porque la comida es una eutanasia natural. -Se muere por la boca. -Sí. A los 60 sólo llegaba el diez por ciento de la problación. Pero era una dieta irremediable para vivir entonces. -¿Irremediable? -No había comunicaciones como para llevar el pescado fresco, no había neveras para conservar los alimentos, las hortalizas se daban a los animales o se vendían... Vivían de las carnes, los salazones... -Pero «El Quijote» no tenía problemas de peso. Más bien la imagen que se ha dado es de anoréxico. -Se mantenía delgado y enjuto, porque dormía poco, de claro en claro leyendo, dice Cervantes. Era gran madrugador y amigo de la caza, que era el aeróbic de entonces. No era anoréxico porque para serlo hay que tener padre y madre. La anorexia es más un problema psiquiátrico, del niño que por algún motivo se traumatiza. Y después ahora tenemos el problema de la imagen, cosa que entonces no existía. -También podía tener un trauma. - El Quijote era alto y flaco como lo era Cervantes, porque es su reflejo. Cervantes era un hombre que también se pasó la vida luchando y nunca ganó la batalla. -¿Y Sancho era bulímico? -Sancho era obeso. Se apoyaba en su mujer, un pachorrudo que comía a todas horas. El Quijote no picaba, y la ley mágica para no engordar es no comer entre horas. -¿No hemos mejorado? -Ahora tampoco tomamos lo que debemos. Comemos muchas grasas, mantequilla, bollería, leche de mayores cuando la leche es para los cachorros... pero hemos mejorado porque sabemos las cosas y por qué. Tenemos información de lo que es bueno y no y podemos optar por comer una cosa u otra. Antes no había elección. Y la vida es lo que se come. No es que la gente flaca viva más, es que los gordos viven menos.