En dos minutos | Lidia Gómez Díaz
31 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.? Lidia le gustó siempre el voluntariado de emergencias. Tanto, que no paró hasta conseguir ser profesional. Primero, en Protección Civil y, después, en el Grupo Municipal de Intervención Rápida de Betanzos. Ahora, con 28 años, esta betanceira está a punto de convertirse en la primera mujer de la comarca (sólo existe un precedente en Carballo) que ingresa en un parque de bomberos. -Bien. Una vez superadas las pruebas físicas, que es lo más duro, lo demás es ponerse a trabajar. Y yo lo estoy deseando. -¿Con miedo a algo? -En principio no, porque hemos hecho un curso de especialización muy completo, de cinco semanas, con la empresa Veicar y yo creo que nos formaron lo suficiente. -Entre sus futuras competencias, ¿qué le impone más respeto? -A mí, personalmente, la excarcelación, porque es algo que con Protección Civil de Betanzos no hacíamos porque el equipo sólo lo tenían los voluntarios de Miño. -¿Cree que se sentirá sola, única mujer entre tantos hombres? -No tendría por qué. En el Grumir ya era la única y nunca hubo ningún problema. De hecho, creo que los hombres son mejores compañeros que las mujeres. -Pero el machismo en algunos trabajos es inevitable. -Pues no veo el motivo, porque, excepto en fuerza, yo me considero exactamente igual que los demás porque todos recibimos la formación. Además, hay veces que vale más la maña que la fuerza, ¿no? -¿Le valió la maña para las pruebas físicas? -No. Eso es diferente. Son duras, pero superables. Las mujeres hacemos las mismas que los hombres, pero nos rebajan un poco las marcas. Por ejemplo, ellos tienen que correr 2.000 metros y nosotras 1.000. Y en piscina nos dejan 50 segundos en vez de 40. -La verdad es que nunca lo había pensado, pero me que mejor que me llamen bombero, como a los demás.