Historias de A Coruña | Primer cargamento que llegó a la refinería
29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Ocurrió el 22 de enero de 1964, a primera hora de la mañana, cuando el petrolero Valmaseda atracaba en el pantalán de San Diego, todavía en obras, y comenzaba la primera descarga de crudos para la refinería coruñesa, acontecimiento al que La Voz le dedicó la mitad de su primera página y otras interiores. El buque pertenecía a la Naviera Vizcaína, desplazaba 19.274 toneladas y había sido construido en 1958 por la Bazán de Ferrol. Tenía 174 metros de eslora, 21,6 de manga y 11,3 de puntal, con un motor diesel de 7.300 caballos que le proporcionaba una velocidad de 15 nudos. El crudo, que había sido cargado en Libia, llegó a Bens a través del oleoducto de seis kilómetros que atravesaba la ciudad, comenzando los trabajos de refino a las cuatro de la tarde de ese mismo día 22. Con motivo de este acontecimiento se desplazaron a la capital coruñesa el embajador de Libia en España, Adbelsafi Es-Sanín; el vicepresidente del consejo de administración de Petroliber, Alfonso Fierro; el director general de la misma compañía, Manuel Serralta y otros ejecutivos. Tras un acto oficial en el recinto portuario, se celebró otro en el palacio de María Pita al que asistieron, junto con las personalidades citadas, el alcalde de A Coruña, Eduardo Sanjurjo de Carricarte; el comandante de Marina, Antonio Díaz Pache; el presidente de la Audiencia Territorial, señor Rodríguez Suárez; el general Castro Caruncho y el delegado de Información y Turismo, Francisco Serrano Castilla. Una nueva era Tras firmar el embajador libio en el libro de oro del Ayuntamiento -«Se abre una nueva era en las relaciones económicas entre dos grandes países amigos», escribió-, hablaron el alcalde coruñés y Alfonso Fierro. Dijo éste que tenía una gran satisfacción por asistir a un acto tan importante en la historia de la ciudad, agradeciendo la ayuda del Estado español y de las autoridades coruñesas en la puesta en marcha de la nueva refinería. En su última página, La Voz entrevistaba al primer oficial del Valmaseda Antonio Urízar Olavide, natural de Las Arenas y recién casado, aunque ya llevaba diecisiete años como marino. Tras recordar la inusual temperatura del día en A Coruña (18 grados), la máxima de España en aquella jornada, manifestó que el viaje desde Libia duró seis días y que el mar estuvo casi siempre en calma, a lo que añadió: «Las normas de seguridad en los petroleros son muy rígidas. No se puede fumar en cubierta, no se puede usar calzado claveteado, no se pueden tirar objetos o desperdicios, que puedan inflamarse; no se puede arrojar lastre a menos de 50 millas de la costa». Cuando el redactor de La Voz le recordó la frase «¡Ya tenemos refinería, adiós a nuestras playas!», que corría de boca en boca por A Coruña, el primer oficial le dijo: «Eso es una auténtica barbaridad», volviendo a repetirle las severas medidas de seguridad que se adoptaban en este tipo de buques. Inauguración La inauguración oficial de la refinería de Bens tuvo lugar el 11 de septiembre de ese mismo año. Al acto asistió el Jefe del Estado, al que acompañaban once ministros (estaban en la ciudad con motivo de la reunión del Gobierno en Meirás) y varios embajadores, además de su hermano, Nicolás Franco Bahamonde, consejero de Petroliber. Las instalaciones fueron bendecidas por el cardenal arzobispo de Santiago, Fernando Quiroga Palacios. La refinería coruñesa ocupaba inicialmente una superficie de 100 hectáreas y había costado 1.800 millones de pesetas de las de entonces (10,8 millones de euros). La capacidad inicial de refinado era de 1,2 millones de toneladas anuales, que se aumentaría poco después a dos millones.