Salvar al brigadier Diego

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

A CORUÑA

Reportaje | Homenaje a un héroe coruñés de la Guerra de Independencia Tres de los cuatro hermanos Del Barco perecieron en combate. Dos siglos después, una asociación rescata del olvido al mayor de ellos, cuyo valor fue elogiado por Wellington

12 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

En Salvar al soldado Ryan (Steven Spielberg), un grupo de soldados reciben el encargo de rescatar a James Ryan después de que sus tres hermanos hayan caído en combate. El escenario es la Europa de la Segunda Guerra Mundial. La historia se repite hoy casi calcada, aunque el hombre al que se intenta rescatar murió hace 191 años. Diego del Barco de la Zendeja fallece a consecuencia de las heridas que sufre en el bloqueo de Laredo (Cantabria), en manos de las tropas napoleónicas. Sus restos mortales reposan en una tumba delante del altar mayor de Santa María de la Asunción. Sobre el mármol, la inscripción «mandando el asalto del fuerte de esta villa contra los franceses fue gravemente herido en la noche del día 21». Cinco después, «dio fin a su gloriosa carrera, en 26 de febrero de 1814». Tenía 34 años. The Royal Green Jackets se encarga del rescate póstumo de Diego, nacido en 1779, que no deja descendencia. Tampoco Pedro (1785-1823), ni Agustín (1787-1856), ni José (1790-1811). Lo relata Manuel Arenas, presidente de la asociación: «Buscamos incluso debajo de las piedras, pero sin éxito. Es posible que sus hermanas (tres) tuvieran hijos, pero al ser mujeres el apellido se perdió». Una placa en el número 49 de la calle Real, solar en el que antiguamente se levantó su vivienda, recordará al brigadier. Los cuatro varones participan en la Guerra de la Independencia. A Coruña homenajeará al primogénito, pero es Agustín el que más avanza en la carrera militar. En 1812 huye del presidio en Francia y es ascendido a capitán. Recibe la Cruz de Sufrimiento por la Patria. Muere como mariscal de campo de cuartel en Andalucía. Cautivo También Diego es encarcelado, tras la batalla de Alba de Tormes (1810), donde se distingue en la lucha. Un francés con descendencia coruñesa, Juan Francisco Barrié, logra liberarlo. Poco después asciende a sargento mayor de la Brigada de Artillería a Caballo y luego a brigadier de Infantería. En 1811 participa en la batalla de Sagunto, donde se encuentra «en los mayores peligros». En 1814, con los franceses en retirada, participa en el bloqueo de Laredo, donde manda a 3.000 hombres de los batallones de León, Toledo y Monterrey. A los pocos minutos de iniciado el asedio a los fuertes de la Soledad y Rochela, cae herido de muerte. En una carta al consejo de Regencia, el duque de Wellington, protagonista de la humillante derrota de Napoleón en Waterloo (1815), comunica la rendición del fuerte de Laredo y explica que «con indecible alegría participaría a vuesa excelencia estos felices resultados, si no tuviese el debido sentimiento a la desgracia del brigadier Don Diego del Barco, cuyo valor y conocimientos le han acarreado el aprecio general en todo el Ejército. Recomiendo a vuesa excelencia eficazmente a este benemérito jefe». Su familia recibe la pequeña Cruz de la Real Orden de Carlos III y una pensión vitalicia.