El inicio de la campaña de rebajas colapsa las zonas comerciales

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El tráfico marcó la primera jornada de la temporada de invierno de descuentos Cuatro Caminos, Los Rosales y el centro registraron retenciones durante todo el día

07 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

9.30 horas. Cuatro Caminos. Epicentro de las compras. Ni un alma, salvo cámaras, locutores y redactores, a las puertas de El Corte Inglés. Esto no es Harrod's. O al menos todavía no. Minutos después, casi nadie lo diría. Media vuelta después, en el centro comercial, Estela y Lucía, quince madrugadores años, esperan a que Bershka levante la reja. «Ya llevamos un buen rato aquí», confiesan casi con legañas en los ojos llegadas desde Vilaboa. El objetivo: «A ver lo que vemos, no venimos a por nada en concreto», reconocen. Sin lista de la compra acuden al tempranero estreno de las rebajas las dos muchachas a las que, apenas treinta minutos después, pareciera se les hubiera sumado el botellón al completo. Una riada humana, a las 10 en punto, llenó a reventar el establecimiento al ritmo del primer chunda-chunda . Tiempo récord para completar el aforo en todas las firmas de Inditex -son familia numerosa en Cuatro Caminos-, y tiempo récord también para el destartalamiento de las alineadas estanterías de confección. Como un ciclón que lo echase todo abajo, salvo las colas, pasa la marabunta humana de rebuscadores de saldos. Porque sólo las colas se mantienen en pie, y cada vez más largas, apenas una hora después de la inauguración de la campaña de lo más barato de la temporada. Las colas y el atasco, que no se rebaja. Bien al contrario. Las zonas comerciales, desde Cuatro Caminos a Los Rosales pasando por Carrefour, que salda 3.000 artículos, aún no habían superado ayer el trasiego, en lo que a coches se refiere, de la Navidad. Era más fácil, por supuesto, encontrarse a diez conocidos revolviendo que dar con un sitio para aparcar. «Yo, lo siento, no puedo con esto, se me quitan las ganas hasta de que me regalen», confesaba un joven al que los Magos le calcularon mal el tamaño y bajo el árbol le dejaron un jersey para su hermano pequeño. Pretendía Ángel, -qué inocente- «simplemente cambiarlo por una talla más, si no quiero nada más», casi suplica. A la carrera tras las etiquetas de % de menos y los picos en ,95 se apunta una rica fauna. A saber. El/la ojeador/a, a la caza de la superganga de capricho. El que cuenta con información privilegiada: «Sabía que iba a tener el 50% y vengo a tiro fijo» es su frase. El apañado: «Necesito un pantalón y por lo que ayer (por el miércoles) me costaba uno, hoy compro dos». Y hasta el listillo: «Vengo a cambiar el regalo de Reyes y me voy a llevar lo mismo, pero más barato», confiesa sin apuro alguno otra joven que, aprovechando, lucha por penetrar en la melé formada en torno a la oferta del día. Ni siquiera se ve qué es lo que se está liquidando. Entre buena parte de los entregados a competir por los mejores descuentos se encuentran aquellos a los que los Reyes los visitan un día después. En compensación, seguro que llegan más cargados. Uno y otros colaboraron ayer a que el comercio no aparcase la esperanza de superar una campaña navideña bastante floja, o al menos nada espectacular, en lo que a ventas se refiere. Aunque las grandes superficies hicieron ayer un balance positivo, el colectivo de pequeños empresarios asegura que estas fiestas el volumen de negocio cayó al menos un 3%. Si así es, nada está agotado. Si la paciencia tampoco, ya se sabe: ¡Preparados, listos... rebajas!.