«¡Ya tengo las codilleras!»

La Voz

A CORUÑA

El pulso de la ciudad Triunfaron las bicicletas y todo tipo de vehículos a motor. Pero hubo en las calles menos niños que otros años. La mayoría se quedaron en casa con sus consolas

06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?o primero que hizo ayer por la mañana Sarah , de 2 años, fue subirse a su nueva moto motorizada, pisar el pedal y empezar a llorar. Y eso que era la que quería, la de Disney, la rosa, la que había visto estos últimos días en las tiendas. Se animó más cuando le abrieron los paquetes con un cuento y con un osito Winnie the Pooh. «Tuvo tres regalos. Uno por cada rey», explica a su lado un joven y orgulloso padre. Pero eso fue hace ya unas horas. Ahora está más contenta, subida a su moto motorizada rosa y paseándola por la explanada de los jardines de Méndez Núñez. Más como Sara h ?í, porque la mayoría de los coruñeses (véase Cantones, María Pita o Los Rosales) amanecieron ayer con bicicletas o con vehículos a motor. «Es que los de las consolas se quedaron en casa con sus nuevos juegos», le explicaba el abuelo de Martina a otro amigo, que insistía en que estos Reyes sacaron a la calle menos niños que el año pasado. ?í salieron Ignacio y Lucía , hermanos. Él sacó su bicicleta y ella su patinete. «Pero no es de Reyes. Los Reyes me trajeron una falda vaquera -explica, y la enseña-, un chaleco, una boutique (sic), y una bolsa de las Súper Nenas». Algunas cosas no las había pedido, pero sus 6 años son suficientes para encontrar una explicación lógica a la sorpresa: «Decidieron ellos porque sabían que a mí me gustan las Súper Nenas». Hubo otro pequeño, Martín , que expuso un razonamiento similar cuando vio sus regalos: «Los Reyes ya sabían lo que yo quería». En la otra punt a ?e Méndez Núñez a Los Rosales, el barrio de A Coruña con más niños por metro cuadrado. Allí están Antón y Brais , gemelos, armados hasta los dientes con sus nuevas bicicletas, cada una con un nombre para identificarlas porque, como ellos, son idénticas. Llevan casco, rodilleras y «¡codilleras!», dice uno de ellos. Con sus vehículos aparcados por un momento junto a uno de los bancos del parque, juegan con una especie de globo terráqueo. «No es un globo, es una bola del mundo», replica uno de ellos. Y sigue explorando su bola multicolor mientras otros dos niños juegan a su lado. También son hermanos. El niño dirige un coche teledirigido y la niña pilota el carrito de su muñeca Baby Born. Ya lo dijo el abuelo de Martina, que los de las consolas y los videojuegos se quedaron en casa.