De capilla para pescadores a templo de los militares

La Voz

A CORUÑA

29 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?ulio Taboada Vázquez es el párroco de la iglesia castrense de San Andrés. Es el párroco rector coronel capellán de la capilla. Se le escucha entusiasmado cuando habla de la historia de su iglesia, una iglesia que construyeron los miembros de la Cofradía de Mareantes y Pescadores de la ciudad en el siglo XIII. «Primero fue una capilla, que levantaron los pescadores coruñeses para honrar a su apóstol pescador, que fue además el primer discípulo en seguir a Jesús», relata el sacerdote, que recuerda que el lugar elegido no fue una casualidad porque «en esa época, la playa del Orzán llegaba hasta donde hoy se levanta la iglesia». No sólo hubo capilla en honor a San Andrés; también se construyó un hospital que desapareció con la invasión inglesa. Pasaron los años y llegó el degaste del templo, cada vez más deteriorado por el efecto del tiempo. Cuando el culto se convirtió en práctica imposible en su interior, los Mareantes se vieron obligados a firmar un convenio con Eusebio da Guarda. Él se comprometería a levantar una nueva iglesia siempre y cuando sus propietarios accedieran a que el benefactor y su esposa, Modesta Goicouría, fueran enterrados en la iglesia. Iglesia Mayor Firmado el convenio, Eusebio da Guarda trasladó a los pescadores su intención de levantar una Iglesia Mayor, y para ello intentó incluso comprar los terrenos de la calle del Sol y del Boquete. «La iglesia quedó tan bonita -continúa el cura párroco, Julio Taboada- que los pescadores se arrepintieron del convenio y quisieron recuperar sólo para ellos la iglesia. Iniciaron un pleito con Eusebio da Guarda que duró nueve años y que, finalmente, no se resolvió». ¿Qué pasó entonces? Pues que en esa época se publicó un decreto que privaba a las cofradías de personalidad jurídica y, por tanto, les impedía tener posesiones. La iglesia de San Andrés pasó a manos del Arzobispado de Santiago y así continuó, atendida por un canónigo de la Colegiata, hasta la Guerra Civil, en que fue cedida a los militares destinados en A Coruña para disponer de un lugar de culto. Y, así, desde 1937 se le llama iglesia castrense, al servicio de las celebraciones y el culto de los militares. Hoy, día de San Andrés, Julio Taboada lamenta que las obras de restauración que se llevan a cabo en su interior no permitan celebrar la tradicional misa cantada. De todas formas, habrá culto como cada día y misa solemne a las ocho de la tarde.