Cada semana nace en la ciudad un bebé de menos de 1.500 gramos

R. D. Seoane a coruña

A CORUÑA

XURXO LOBATO

En el Hospital Teresa Herrera se atienden 200 partos anticipados cada año

27 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?No son bebés en miniatura», insiste José Luis Fernández Trisac. Es neonatólogo en el Hospital Teresa Herrera, centro en el que cada año vienen al mundo 200 niños prematuros. Son pequeños que «no les tocaba nacer, no han completado su maduración y no están preparados para respirar, para comer», subraya. Porque son diferentes a los neonatos nacidos a término, necesitan cuidados distintos. Pero incluso entre ellos hay diferencias. Cincuenta de esos doscientos pesan al nacer menos de 1.500 gramos -aproximadamente la mitad de lo habitual en un embarazo que llega al final- y están por debajo de las 32 semanas de gestación, es decir, ocho menos de lo habitual. El índice de prematuridad en el área coruñesa, al igual que en el resto de España y Europa, ha experimentado un notable incremento en las últimas décadas: en apenas treinta años ha pasado del 4% al 8%. Muchos son los factores que influyen en la prematuridad. Al margen de las infecciones, que pueden desencadenar un adelantamiento del parto, hablan los especialistas del tributo pagado por la incorporación de la mujer al mundo y estrés laboral y del aumento de la edad materna, y también del incremento de los partos múltiples. La edad media de las mujeres cuyos hijos pasan por las manos de los especialistas y las enfermeras de la uci de neonatos del Materno está entre 34 y 35 años. En paralelo al aumento de la tasa de nacimientos pre-término, han evolucionado la medicina, las técnicas y los cuidados, de modo que la supervivencia de los más pequeños es bastante elevada. «No hay que olvidar -recuerda el experto- que Kennedy, en los 60, perdió un hijo de dos kilos de peso por inmadurez pulmonar». Hoy, la tecnología permite que niños antes inviables sobrevivan: se salvan pequeños de 500 gramos. Tranquilidad «La mortalidad se ha controlado, ahora trabajamos por la morbilidad», dice Trisac. Se esfuerza el especialista por transmitir tranquilidad a los padres: «La inmensa mayoría de los niños, incluidos los grandes prematuros, salen adelante y salen bien». Un pequeño porcentaje, sin embargo, sufre las secuelas de la inmadurez. «El riesgo de discapacidad -indica- está sobre todo en niños extremadamente inmaduros, de menos de 26 semanas de gestación y de menos de un kilo de peso».