HERCULÍNEAS | O |
15 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.UNA VEZ al poeta Pablo Neruda le preguntaron: «¿Por qué su poesía no habla de las montañas, de los valles, de las flores, de las mariposas, de los ríos, del cielo y del mar?». El chileno respondió: «¡Venid a ver la sangre en las calles! ¡Venid a ver la sangre en las calles! ¡Venid a ver la sangre en la calle!». Parafraseando a Neruda y a raíz de la catástrofe que dos años atrás arrasó esta tierra, es posible decir: ¡Venid a ver el chapapote en el mar! Está claro que no queremos hablar del arte por el arte, sino del compromiso, del lenguaje infinito del mar y del proyecto ligado a él, de metros de cemento que Galicia lucha por colocar en el lecho del mar para prevenir futuros desastres. Queremos hablar del puerto exterior de A Coruña y de su realización. Un loco dijo un día: «Más vale prevenir que curar». A los cuerdos casi se tronchan de risa. En su risa transitoria, toparon con un apuro. Bien debieron acordarse de aquel loco. En la UE viven en la risa transitoria. No dan lo que anhelamos, dinero. ¡Venid a ver el chapapote en el mar! ¿Han perdido el interés? Galicia, dicen, curó sus heridas. ¿Gastar? Sí, gastaremos cuando vuelva otro Prestige . Menos mal que siempre nos quedará Galicia, una piel que se regenera como por arte de magía. victor.omgba@lavoz.es