«Nosotros, como mayas, no nos dejamos vender»

Eva Moreda A CORUÑA

A CORUÑA

En dos minutos | María Antonieta Domingo A esta mujer no le tiembla la voz cuando denuncia las zancadillas de su gobierno a los agricultores de su etnia

12 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Su visita a Galicia, organizada por la oenegé Intermón Oxfam, ha abierto una ventana sobre los cientos de miles de campesinos mayas que viven -o malviven- de la agricultura en Guatemala. María Antonieta Domingo explica así su lucha por las mujeres de su pueblo desde la Asociación para la Promoción y el Desarrollo de la Comunidad: -A las mujeres mayas no nos tienen en cuenta a la hora de emplearnos. Nos llaman a todas «María» como desprecio; en las camionetas [autobuses] nos hacen sentarnos atrás y paran sólo un momento cuando queremos viajar. En realidad, las mujeres en Guatemala han trabajado más que los hombres, hasta diecinueve horas al día sin ayuda de sus maridos. -¿Y qué hace por ellas su asociación? -Las mujeres agricultoras no sabían sembrar, cosechar, preparar sus cultivos. Nosotras hemos experimentado para que obtengan por sí mismas productos que no pueden comprar, y las mujeres ya no dependen del dinero de su marido e incluso pueden vender sus excedentes. -¿Se sienten apoyadas por su gobierno? -Nuestro gobierno ha firmado el Tratado de Libre Comercio y el Plan Puebla-Panamá sin participación de la sociedad civil, lo que para nosotros significa que ya no podremos sacar afuera nuestros productos y que 125.000 personas se quedarán sin trabajo. -¿Cuál es su postura ante esta situación? -Pedimos que se piense en nosotros como mayas y ladinos [blancos] pobres. Que el gobierno no nos manipule ni se deje manipular por otros gobiernos. Nosotros, como mayas, no nos dejamos vender. -¿Conoce el pueblo maya sus derechos? -Ahora la gente ya ve que la educación les puede salvar la vida: antes escondían a los niños para no mandarlos a la escuela. Además, hay ya un quince o un veinte por ciento de mujeres que pueden defenderse y decir en voz alta que no se llaman María.