Crónica | Un extravío poco común Los responsables de la firma de limpieza llevaban un mes y medio buscando una pértiga que estaba en dependencias policiales. Llegaron a ofrecer una suculenta gratificación
05 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?esde hace días muchas personas se paraban ante los carteles que prometían una recompensa de 500 euros a quien hallase una especie de bastón larguísimo. Ayer, los propietarios del artilugio doblaron la gratificación e insertaron anuncios en prensa para hacer público que eran capaces de pagar 1.000 euros a la persona que les devolviese el palo gigante. Finalmente, la vara apareció, pero en objetos perdidos y nadie cobró nada. Responsables de la Policía Local llamaron al teléfono para explicar que estaba allí, que siempre había estado en las dependencias policiales. De paso, formularon la pregunta que cientos de ciudadanos se planteaban desde hace tiempo: «¿Y esta cosa qué es?», o mejor «¿Por qué es tan valiosa?». El dueño del artilugio es el responsable de una empresa de limpieza y el que formula la respuesta. «Se trata de una pértiga que usamos para limpiar fachadas y cristales, ofrecíamos ese dinero a la persona que la encontrase, porque ése es su valor en el mercado», explica. Al parecer, forma parte de un costoso equipo de limpieza que se queda cojo sin esta parte. Los trabajadores de esta firma coruñesa la habían extraviado hace un mes y medio. «No sabemos dónde fue, creemos que se cayó de una de nuestras furgonetas, pero hemos estado buscándola desde entonces, porque es una de las herramientas más importantes para realizar las tareas de las que nos ocupamos», destacan desde la firma, especializada en la limpieza de grandes edificios, entre otras actividades. Curiosidad En esta compañía todos los trabajadores respiraban con alivio ayer, hasta la encargada del teléfono. «Ya la hemos encontrado, apareció hoy», comentaba en tono exultante. Y es que desde hace más de un mes habían colgado fotos de la pértiga en todas las zonas concurridas de la ciudad. Una de ellas en las inmediaciones de San Amaro y que ayer se retiró, pero seguía despertando mucha curiosidad entre los viandantes. «Canto misterio, nin que fose dun platillo voante», exclamaba con sorna un vecino.