Reportaje | Escasa formación sobre informática Alumnos de esta escuela dicen que los profesores dan por hecho que tienen conocimientos sobre los programas de diseño. La mayoría tienen que buscarse la vida por su cuenta
03 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?El primer día que llegamos a clase los profesores nos obligaron a conocer por ciencia infusa los programas informáticos. La mayoría tuvimos que aprender a base de horas extra, fuera de la escuela». Este alumno está en quinto de Arquitectura y asegura que nunca aprendió a manejar el ordenador en las aulas de su facultad. Otro compañero añade, en tono irónico, que lo único que les indicaron es cómo se encendía y apagaba la máquina. Academias privadas La mayor parte de los estudiantes de Arquitectura creen que los profesores les exigen conocimientos que no les imparten y que, por lo tanto, se ven obligados a adquirirlos por su cuenta si quieren no perder comba. La fórmula más rápida para ponerse al día en los programas utilizados para diseñar estructuras, edificios... es anotarse a una academia privada. Sin embargo, no es la opción más económica: «Los cursos son caros y a veces te enseñan cosas que no aplicas directamente en una asignatura», comenta un alumno. Poco a poco, estas academias se van especializando y en algunos casos conocen hasta las exigencias de cada profesor. De hecho, muchos de los que imparten las clases de informática son licenciados en arquitectura. En el enorme vestíbulo de la escuela de Arquitectura también se comenta que es imprescindible ser un experto en el manejo de ciertos programas: «Puedes realizar los trabajos que te encargan a mano, dibujando sobre papel, pero el volumen de tareas es tal que resulta imposible», explica una alumna que ya está preparando el proyecto de fin de carrera. Infografía, vídeo... El nivel de conocimientos, según dicen, va aumentando de año en año. Si hace diez años era necesario conocer el manejo de dos o tres programas, ahora es el triple: «Infografía, vídeo... y eso te obliga a hacer más y más cursos. Siempre fuera de la escuela, claro». Los estudiantes de cursos superiores creen que los de primero lo tienen ahora más fácil. Hay suficientes ordenadores y ya les enseñan, al menos, el manejo de Autocad. Desde el sector docente surgen voces que niegan este desfase entre la formación que imparten los profesores y los conocimientos que, después, les exigen a sus alumnos. Explican que desde 1995 hay un nuevo plan de estudios en el que se enseña dibujo asistido por ordenador: «En Dibujo I y II, en Diseño Gráfico... y las lecciones sobre informática forman parte del contenido de la asignatura». Los docentes, en general, desaconsejan que los futuros arquitectos vayan a academias porque necesitan, según dicen, más trabajo personal y acudir a las tutorías. Exigencia recíproca El pensamiento de fondo para justificar la carencia que denuncian los estudiantes es que el trabajo en la Universidad no consiste en ir únicamente a las clases magistrales: «El alumno también tiene que poner de su parte», explica un profesor. Los futuros arquitectos, sin embargo, devuelven la pelota a los docentes y les exigen más dedicación, más recursos y más facilidades para acceder a los conocimientos que les piden en sus evaluaciones finales.