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CRÍTICA MUSICAL | O |
16 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.REGRESO a los programas de antaño, cuando se ofrecían varias obras y la duración de los conciertos sobrepasaba ampliamente el límite de las dos horas. En el del otro día hubo diversidad, con mucha y buena música, atendiendo al repertorio (Chaikovski), pero con la vista también puesta en la actualidad a través del estreno de la obra ganadora del último Premio Gaos. Con Graus se confirma esa tendencia ultimísima de los nuevos compositores, hartos de ver como sus padres echaban al público de las salas con partituras concebidas sólo desde el intelecto, obviando cualquier atisbo de emoción, para el deleite de un par de elegidos. En una primera escucha se aprecia en Deseo y esperanza la claridad de ideas de un autor que, no obstante, quiere contar mucho en poco tiempo, un mal muy común entre los que empiezan. Graus elabora un fluido diálogo entre pasado y presente, en un viaje que concluye con referencias al minimal de los Nyman, Glass y por ahí. Antes que Graus, siguiendo quizá el modelo de Stravinski, Shostakovich ya había emprendido el camino de la comunicación con compositores anteriores, con su Concierto para piano y trompeta , donde las citas a Beethoven o a Haydn regresan a primer término bajo un nuevo ropaje sonoro. El joven y brillante pianista Simon Trpceski y Aigi Hurn, uno de los sólidos pilares de esta Sinfónica de Galicia, fueron colaboradores de excepción en esta deliciosa broma en la que Shostakovich dejó constancia de la alegría de vivir: el humor desenfadado, gamberro, aún no se había trocado en sarcasmo, desilusión. Idéntica, podría decirse, contagiosa felicidad, teñida con un velo de melancolía, se encuentra en los valses del Rosenkavalier . La Suite basada en la ópera maestra de Strauss encontró un desenfadado traductor en el invitado, Muhai Tang, un director de los que gozan y hacen gozar: sus cabriolas están exentas de efectismo. Ejemplar la interpretación de Francesca da Rimini , con soberbias individualidades, como Juan Ferrer. El progresivo alejamiento del hoy parece que políticamente incorrecto Chaikovsi de los repertorios está inconscientemente obrando en su favor: cuando regresa se le reconoce más grande, mejor. Muhai Tang, con una Sinfónica entregada, brindó una lectura del conocido poema sinfónico de gran poder descriptivo, plena de fuego expresivo, vigor rítmico y colorido. Palacio de la Ópera. OSG. S. Trpceski y A. Hurn, solistas . M. Tang, director . Obras de Graus, Shostakovich, Strauss y Chaikovski.