Personajes coruñeses
11 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Oyendo su voz metálica nadie diría que Enriqueta Brandón, Queta para los amigos, era una locutora de radio y una de las voces más significadas y entrañables para los oyentes coruñeses durante más de un tercio de siglo (años 40 a 60). El Aquí Radio Coruña, EAJ 41 se identificaba con Enriqueta y la gente no se imaginaba que hubiese en la emisora otra locutora. Ella era un todoterreno, que lo mismo hacía informativos que concursos, guías comerciales o presentaba programas de música clásica. En uno de estos cometió, según me comentó irónico el ingeniero de RNE Luis Pardo, uno de los lapsus más sonados de la radiodifusión. «A continuación -dijo rotunda Enriqueta- van a oír ustedes La Sífilis de Chopin». Y algunos oyentes comentaron extrañados: «Hay que ver este pobre Chopin. Estaba tuberculoso y encima compone un homenaje a la sífilis» (era Las Sílfides , obviamente). Cuando hacía informativos -en tiempos precarios y con poco personal-, Enriqueta solía leer las noticias directamente de los periódicos locales y a veces incluso se oía el ruido de las hojas al pasarlas. Un día, a mediados de los 40, El Ideal cometió una errata, ciertamente peligrosa, a toda plana, y Queta la repitió: «Hoy se espera la llegada a nuestra ciudad del Cuadillo de España». Menos mal que no repitió otra errata más peligrosa todavía: «Franco estuvo pecando (por pescando) con su nieto en el río Mandeo». Curiosa era la guía comercial, precedida por un sonoro ruido de gong. Había anuncios clásicos. En uno de ellos, decía Queta: «Impermeables», y respondía el locutor: «For». Añadía aquella: «Abrigos», nueva respuesta: «For». Otra vez: «Gabardinas», y el estribillo «For». Finalizaba la cuña publicitaria con Enriqueta y el locutor, en plan Dúo Dinámico, diciendo: «For, viste mejor». Físicamente, Queta tenía una figura desgarbada, con peinado a lo Bette Davis y unas voluminosas gafas que hacían arriesgado darle un beso, pues podía uno colisionar con la montura. Fue, además, la locutora preferida de los sacerdotes ya que, con su característica voz, anunciaba periódicamente: «Conectamos con la iglesia de los Jesuitas para escuchar la novena de la gracia a San Francisco Javier». Entraban entonces en acción el padre Gil, o el padre Andrés, maestros de la oratoria sacra. Enriqueta era un persona entrañable, culta, irónica, siempre educada, simpática y muy popular. Vivió una época en la que no había televisión y en cuanto comenzaba a hablar en un comercio, en el mercado o en una reunión cualquiera de la ciudad, la gente le decía enseguida: «¡Ah!, usted es la de Radio Coruña».