La decisión del alcalde de Carral, José Luis Fernández Mouriño, de despedir al Carlos Lorenzo Pérez, presidente del comité de empresa y técnico municipal de Cultura y Deportes durante los últimos nueve años, ha generado una nueva polémica en el municipio. Tanto desde la central UGT, que anuncia que emprenderá acciones legales, como desde los dos grupos de la oposición se vincula el cese a una persecución sindical. Personal de confianza Por su parte, el alcalde carralés asegura que se asesoró antes de tomar esa decisión, que dice que fue totalmente objetiva. «Carlos Lorenzo é persoal de confianza e neste ano que levo como alcalde considerei que non era precisa a súa praza», indica. «Era o único traballador eventual e un cargo de confianza, xa que non se conseguiu aprobar o orzamento e tal como están as cousas no Concello optei por cesalo», apuntó. Fernández Mouriño destaca que hace dos o tres meses Lorenzo le informó que «se ía meter no sindicato» y asegura que se lo desaconsejó debido a su condición de personal eventual y de confianza. «A decisión non é pola persoa, se non que é obxetiva pola praza,. Non hai ningún tipo de ensañamento», comentó. Sin embargo, desde el comité de empresa de Carral se destaca que se incumple la normativa que impide despedir a un representante sindical durante su ejercicio. Además, se recuerda que no se han seguido los procedimientos correctos para llevar a cabo esta decisión. El comité de empresa indica que considera esta acción «un atentado á democracia e ás libertades e unha vinganza pola denuncia ante a Inspección de Traballo formulada pola representación sindical». Además, indica que emprenderá las acciones legales pertinentes y considera que el gobierno local está realizando maniobras para rescindir más contratos. «Caciquil» Desde UGT se remitió ya al alcalde una carta en la que se le advierte «de la ilegalidad que ha cometido despidiendo a un representante de los trabajadores», lo que vincula a una represalia por su trabajo. Mientras, el PSOE expresó su enérgica repulsa por la forma empleada para cesar a ese trabajador y consideró que este hecho viene a confirmar «un comportamiento prepotente, antidemocrático, arrogante y caciquil» del alcalde. Por su parte, Unidade Veciñal 26 de Abril manifiesta su respaldo a Carlos Lorenzo y pide que el regidor asuma personalmente esa «vulneración dos dereitos sindicais».