HERCULÍNEAS | O |
21 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.YA CASI estoy viendo a la gente echándose eufórica a la calle, el estrépito de los cláxones de los coches, pi-pi-pi, pi-piiiii, los conductores con medio cuerpo fuera de la ventanilla, el ondear de la bandera nacional, de mil banderas nacionales. Ya casi escucho los gritos eufóricos de nuestros compatriotas. En Ávila y en Guadalajara. En la Línea de la Concepción. Es-pa-ña. Es-pa-ña, Es-pa-ña. Casi puedo escuchar el sonido de las bombas de palenque. Fiuuuu, catabum, bum, bum. Fiuuuu... El delirio. Ya me estoy contagiando del delirio colectivo. Veo a los alcaldes, al de Oleiros y al de Culleredo, al alcalde de A Coruña y al de La Coruña saliendo al balcón de sus ayuntamientos. A la Xunta y al Gobierno. «Quedan declarados tres días de fiesta». «Cuatro». «Cinco». Una semana, qué digo, quince días de vacaciones para todos. Lo veo, veo al COI incluyendo en el programa de los Juegos los lanzamientos de residuos a la ría. Al fin la presea dorada, la gloria olímpica. Ya estoy sintiendo al resto de nuestros rivales, desmoralizados, abatidos después de contemplar, después de olfatear, nuestra imbatible ría de O Burgo. Ya me tarda el momento de la entrega de medallas, toda España con lágrimas en los ojos. «Gold medal, representing Spain...». laureano.lopez@lavoz.es