Crónica | La ciudad rinde honores a Juanito Darriba El Ayuntamiento dedica una vía en O Birloque al pequeño que, en 1896, sacrificó su vida en el Orzán por salvar la de una bañista de Mondoñedo
04 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Allá en México platicamos de vez en cuando sobre Juanito Darriba cuando saca el tema mi suegra Josefina. La verdad es que hasta ahora no nos creíamos mucho lo del niño héroe que se ahogó por salvar a una mujer, pero ya ve. Es verdad», reconocía ayer Olegario Vázquez, recién llegado de México D.F. a O Birloque. Su suegra, Josefina, es la sobrina de Juan Darriba, que en 1896, con once años, sacrificó su vida en el Orzán por salvar la de una bañista de Mondoñedo. La extensa rama mejicana de los Darriba recorrió más de 9.000 kilómetros y se presentó ayer en la ciudad para asistir al bautizo de una calle próxima al recinto ferial con el nombre del pequeño héroe. «Aquella mañana de agosto del 96, Juanito Darriba caminaba junto a su hermano por el Orzán a primera hora de la mañana, que era cuando las catalinas, las mujeres de las aldeas que venían a darse los baños a la ciudad, se metían en las aguas del Orzán. Darriba era hijo de panadero y probablemente estuviese de camino a la panadería, aunque nunca se sabe: la verdad es que por aquel entonces muchos niños iban a ver a las catalinas en el agua, porque las sábanas con las que se cubrían se les pegaban al pecho», relató ayer Francisco Vázquez a pie de placa. La hija de aquel hermano que contempló toda la escena estaba también allí. Josefina Darriba, emocionada, apenas pudo articular palabra, más que para recordar que «nosotros lo recordamos en México mucho, y estamos muy orgullosos de él. La verdad es que en toda La Coruña los Darriba teníamos muy buena fama de nadadores». Ayer en el acto estaban todos, también los Darriba que optaron por quedarse en A Coruña en vez de hacer las Américas. Aquí queda otra sobrina del héroe, Elisa Darriba, a la que ayer la emoción sólo dejó hablar unos segundos para dar las gracias al alcalde. «Ha sido una verdadera sorpresa. Ha sido el alcalde el que ha conseguido contactar con los Darriba de México, no nos lo esperábamos», admitió al terminar el evento, que congregó a varias decenas de vecinos a pie de calle y en las ventanas de los edificios colindantes. Lo cierto es que, con la placa de ayer -colocada con un año de retraso que el Francisco Vázquez excusó por la tardanza en localizar a los familiares mejicanos- es la segunda vez que el Ayuntamiento rinde homenaje de forma oficial al héroe coruñés de 1896. «Por lo que me ha explicado la archivera municipal, aquella tragedia conmocionó a la ciudad. Aunque tras un gran debate se decidió no suspender las fiestas de agosto, que ya estaban en marcha, el Ayuntamiento entregó a la familia del pequeño Darriba 250 pesetas de aquel entonces, y le regaló en perpetuidad una tumba en el cementerio de San Amaro», recordó Vázquez, que asistió al evento acompañado por su mujer y destacó que «muchas veces dedicamos nuestras calles a generales y comandantes, pero Darriba fue el que, de verdad, demostró hasta el final su valor».