Un fuego calcina un dormitorio de indigentes pegado al estadio

Bea Abelairas
Bea Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

CECILIA DÍAZ

Los servicios de emergencia creen que nadie resultó herido Los bomberos apagaron el incendio de un colchón y otros enseres en la torre de maratón

04 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?os bomberos tuvieron que apagar un incendio ayer por la mañana en una parte del estadio de Riazor. Vecinos de la zona dieron la voz de alarma a las diez de la mañana al percatarse de que salía humo de uno de los laterales del pabellón. El fuego estaba quemando un colchón, ropa y otros enseres que había en un hueco de la torre de maratón, un lugar usado por varios sin techo para pernoctar, según fuentes de la Policía Local. El personal del servicio contraincendios asegura que cuando llegaron sólo vieron las llamas y no tienen constancia de que ninguna persona resultase afectada. El inmueble tampoco resultó excesivamente dañado, puesto que los bomberos apagaron el fuego en unos veinte minutos. Rechazan los albergues Buena parte de los vagabundos de la ciudad no quieren pernoctar en los albergues, según explican los responsables de los servicios sociales. «Las ordenanzas dicen que la Policía Local debe sacarlos de la calle y llevarlos a las casas de acogida, pero lo cierto es que, aunque los lleven, ellos no tienen la obligación de quedarse y lo que suelen hacer es irse al momento», relata un portavoz del citado servicio. El Ayuntamiento dispone de una treintena de plazas en la residencia del Padre Rubinos para los sin techo , pero fuentes municipales aseguran que casi siempre se quedan vacías. «Por alguna razón, las normas, el horario u otra cosa que se nos escapa prefieren arreglárselas como pueden en la calle», aseguran estas fuentes. Plazas fijas Parte de los lugares favoritos de los sin techo tienen casi dueño. «Algunas personas se reservan medios los portales o las zonas que les resultan más cómodos y el uso de ellos les va creando una especie de derechos sobre los demás vagabundos. Es como si fuera su casa», explica una trabajadora social.