El pulso de la ciudad Cuatro niños hicieron un regalo a Sanz antes de su concierto; Vázquez recibió a los organizadores de la Batalla de Elviña, y Moreda «apadrinó» un metrosidero en Paderne
31 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.No es lo mismo acampar toda la noche y sufrir empujones para estar en primera fila y casi tocar al ídolo Alejandro Sanz , que tiene su mérito, que poder verlo antes del concierto y hablar con él en privado, tranquilamente. Esto último fue lo que hicieron el viernes cuatro niños coruñeses a los que les encantan los discos del artista madrileño, mientras otros 11.000 fans lo esperaban ante el escenario. Patricia Porteiro , de 9 años, y los hermanos Carlos , Minia y Luis Marcos , de 10, 9 y 7 años, respectivamente, pasaron unos minutos con el mismísimo Sanz en su camerino del Coliseo. El corazón, desde luego, no se les quedó partío . Un regalo para la niña de sus ojo s La foto de la derecha da fe del encuentro. Alejandro posó abrazado a los niños y los padres de las criaturas inmortalizaron el momento. Por cierto, dedicaron al cantante todo tipo de piropos: «encantador», «extraordinario» y «bellísima persona» fueron algunos de los calificativos que emplearon. Los chavales, todo hay que decirlo, se portaron de maravilla y le dieron una sorpresa al artista. Le regalaron una muñeca para su hija Manuela . Alejandro se emocionó con el detalle. Está claro que empezar su gira en A Coruña le ha traído muy buena suerte. El alcalde, Francisco Vázquez , ejerció ayer de anfitrión y recibió en el salón de sesiones del Palacio Municipal de María Pita al comité organizador de la Batalla de Elviña. Durante el acto se impusieron ocho medallas de oro que conmemoran la histórica contienda entre ingleses y franceses, que ayer se recreó en la ciudad y que se despide hasta dentro de cinco años. Dos de las medallas las recibieron el cónsul británico en Galicia, James G. Skinner, y su homóloga gala en A Coruña, Mónica Dotras. También se hizo entrega de 24 insignias de plata a diversas autoridades. Parece que la fama de este árbol originario de Nueva Zelanda y de curioso nombre ha traspasado las fronteras de la urbe coruñesa. El alcalde Vázquez no es el único que tiene metrosidero. Su compañero de filas, el presidente de la Diputación provincial, Salvador Fernández Moreda, descubrió ayer la placa de otro ejemplar de esta especie arbórea, en la feria multisectorial de Paderne. Lo hizo acompañado del regidor de la localidad, César Longo, a quien le tocó apadrinar un cerezo.