Los niños son las estrellas

La Voz

A CORUÑA

CECILIA DÍAZ

El pulso de la ciudad Las instalaciones Rías Altas celebran su verano más deportivo en Santa Cristina. La asociación astronómica Ío enseña en Perillo cómo se cazan estrellas

21 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Como sólo saben divertirse los niños. Así de bien se lo pasan en las jornadas de verano de las instalaciones deportivas Rías Altas, en Santa Cristina. Los niños de la segunda quincena posan para la fotógrafa. Los monitores se divierten tanto como los pequeños. El coordinador Diego Fernández Losada puso todo su empeño para que los chavales se vayan cada día a casa con la sonrisa pintada en sus rostros. Son noventa niños, entre tres y quince años, que montan a caballo, nadan, juegan al tenis, practican windsurf y van de excursión. Recordarán estos veranos casi olímpicos cuando crezcan. De unos niños felices a un niño feliz, en singular. Fermín Caridad Hunter tiene diez años. Nació en México DF, donde reside. Es nieto de un coruñés, Luis Caridad, un coruñés de la calle Pastoriza en el corazón del Orzán. El abuelo de Fermín fue el que hizo las maletas para América. Fermín bombea sangre blanquiazul en su corazón. Convenció a sus padres para cumplir su sueño y cruzó el charco para ser el único niño americano que está en el campus de verano del Deportivo. El chaval no entra de la alegría en su camiseta. Hay otro hijo de emigrantes, llegado desde Suiza. Con los ojos en el firmament o Hay un firmamento mucho más auténtico y que brilla más que el del fútbol o el de Hollywood. Me refiero a las estrellas de ese cielo que está sobre nuestras cabezas. La asociación astronómica Ío lleva tiempo trabajando en que los astros dejen de ser unos grandes desconocidos. Óscar, su presidente, cogió los bártulos, los telescopios, y se fue a Perillo, en el paseo marítimo junto a la Fábrica, a hablar de la música del azar de la Luna y otros satélites. La experiencia, una vez más, fue un completo éxito. Lo primero fue observar el breve cortejo que el Sol y la Luna viven todos los días cuando anochece. A los más pequeños se les abrió la boca.