Los pelmazos

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SOY la estrella polar de los pelmazos. Va a tener razón mi amigo Ramón Castro cuando dice que mi obesidad atrae. Es cierto. Los gorditos caemos bien. Hágame caso, sé de lo que hablo, póngase usted a dieta. Por salud mental. Ni se le ocurra ganar unos kilos, pues cuando viaje tendrá siempre un pelmazo al lado. La más alta tecnología punta no ha podido acabar con el tío pesado. No sé cómo se las arreglan, pero siempre te dan asiento con derecho a pelmazo. Y no se preocupe de pedir pasillo o ventanilla, porque le darán butaca con pelmazo al lado. Me han tocado de toda clase y pelaje. Si uno va en bus a Madrid, antes de llegar a Ponferrada, el pesado te ha contado ya su vida y no se queda ahí, pues empieza con la de su hermano. Su puñetero hermano. Suele ser un antiguo compañero de colegio. A este tío que escribe le han caído al lado, de A Coruña a Madrid y viceversa, promociones enteras de antiguos alumnos de Peñarredonda. Y mira que los hay interesantes, pero nada, sólo viajan los pesados. Tú, que tenías pensado leer un libro de Kapuscinski (puro periodismo) en viaje... Qué iluso... El pelmazo no te deja, charla que te charla. Lo mejor es viajar con pelmazo puesto. Porque más vale pelmazo conocido... alberto.mahia@lavoz.es