Entrevista | Marc Recha «Pau y su hermano» (2001), su tercer largometraje, estuvo seleccionado para el concurso oficial del Festival de Cannes
20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.L'Hospitalet de Llobregat vio nacer, hace casi 34 años, a uno de los autores jóvenes más interesantes del panorama europeo, Marc Recha, quien compagina la dirección de cine con la enseñanza de guión en la Universidad de Barcelona. - A los 11 años dirigió su primer corto. ¿Qué hizo que desde tan joven se decantara por esta profesión? -Las circunstancias de la época. Yo había nacido en la periferia de Barcelona, en L¿Hospitalet de Llobregat, y en los años setenta había muchas sesiones triples de películas. Creo que nació de ahí mi afición al cine. -Su largometraje más famoso y aclamado por la crítica es «El árbol de las cerezas». ¿Cree qué esta película se encuentra un escalón por encima de las otras tres que ha dirigido? -Cada película tiene su tiempo y también su época. No es que El árbol de las cerezas fuese la más aclamada en ese sentido, sino que cada una ha tenido su propia respuesta. Son películas totalmente diferentes pero sí que es cierto que van ligadas a una serie de cosas que he ido viviendo, porque considero que tanto el cine como mi vida son dos cosas que van entremezcladas. -Los personajes de su última película, «Las manos vacías», han sido denominados por algunos críticos como indiferentes y distantes. ¿Está de acuerdo o los definiría de forma distinta? -En Las manos vacías lo que hay es un abanico de personajes digamos desarraigados, que vienen de muchos sitios diferentes, los cuales viven de una manera libre con un espíritu muy independiente. Son personajes quizás con un fondo muy libertario y muy cotidiano. Entonces, un poco la película en ese sentido, trata de gente que en un momento dado intenta comunicarse y no llega a eso, ahondando en los aspectos de la vida y de la soledad. -¿Por qué en su cine le da tanta importancia al paso del tiempo? -Supongo que por esa necesidad de congelar las cosas, para parar un poco la rueda del tiempo y a la vez, es una cosa que para mí es muy importante, que el paso del tiempo significa también la memoria histórica en la memoria colectiva, es decir, conocernos un poco más, acercarnos a las personas y a partir de ahí descubrir su dimensión humana. El cine es un buen medio para reflejar esa esperanza de las personas. -Le ilusiona que la gente se interese por cursos como el seminario «Cero en conducta»? -Me parece fantástico porque yo aprendo cosas de cara al trabajo futuro, y supongo que los presentes viceversa, pero en otros niveles, sobretodo en el aspecto humano.