Entrevista | Nicolaj Draminsky Nicolaj (pronúnciese Nicolai) nació al norte de Copenhague y desde hace dos años trabaja en A Coruña, adonde llegó siguiendo a su novia
28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Nicolaj Draminsky tiene 30 años. Pero casi la mitad los ha pasado fuera de su casa en Elsinor, Dinamarca, el lugar donde Hamlet tenía su castillo. Desde hace dos años vive en A Coruña y trabaja en la Dársena Deportiva. Atiende a los viajeros que de todo el mundo hacen escala en el puerto. -¿Draminsky es apellido danés? -No. Mi familia huyó de Polonia con las invasiones napoleónicas y se instaló en Dinamarca. -¿Cómo un danés recala en A Coruña? -Porque mi novia es de aquí. La conocí en Marbella porque trabajábamos en un hotel. Aunque antes de venir estuvimos dos años en Bolivia. -¿Bolivia? -Sí. Fuimos allí con un programa de Cooperación Española. Nuestro trabajo fue montar una escuela de hostelería. Se hacía muy duro trabajar, porque nosotros teníamos unas condiciones de vida más o menos cómodas, y sin embargo, la gente a la que íbamos a ayudar vivía en la extrema pobreza. -¿Por qué ese cambio de trabajar en un hotel, a ser cooperante en Bolivia, y ahora el mar? -Porque el mar es lo que más me gusta desde niño. El mar es mi vida. Mi intención es ser patrón de altura. Para ello estoy estudiando en la Universidad Laboral. Si todo sale bien en mayo tendré mi título y podré ser piloto de yates. -¿Qué es lo que más le gusta del mar? -Que en el mar se es completamente libre. No hay fronteras. Las fronteras son una tontería que no debería existir. Además se tiene la posibilidad de conocer muchos sitios, de viajar. -¿Regresa a su país a menudo? -Dos o tres veces al año. En verano y Navidad. Aunque ahora me tendré que repartir mis visitas con Galicia. Mi futuro está en el Mediterráneo, así que a A Coruña volveré con mi novia. Pero una de mis ilusiones sería tener una casa en la costa gallega a la que poder regresar.