Reportaje | La policía de Betanzos concede carnés a los escolares Los de segundo de primaria, caminantes; los de cuarto, ciclistas; y los de sexto, casi conductores. Todos participan en los cursos de educación vial del Ayuntamiento
14 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?oordina el sargento Manuel Seijo. De él fue la idea de dar carnés a los que superen cada curso. «Y no sabes la ilusión que les hace a los chavales tener el suyo propio, con foto y todo», explica el policía, responsable de impartir los cursos de educación vial que, cada año, organiza la delegación de Tráfico del Ayuntamiento de Betanzos para los alumnos de segundo, cuarto y sexto de primaria de los colegios Vales Villamarín y Atocha. A los más pequeños se les enseña a ser un buen peatón. Cuando saben mirar antes de cruzar, utilizar las aceras y no la calzada, hacerse ver por las noches con ropas reflectantes o utilizar los pasos de cebra y respetar los semáforos se les concede el carné, expedido por el Concello de Betanzos a imagen y semejanza de los adultos. Son peatones, categoría que mantendrán mientras cursen tercero de primaria. En cuarto, se enfrentarán a un nuevo examen, el de ciclista. Vuelve el sargento Seijo a las aulas y les enseña que son los responsables del buen estado de su vehículo, que tienen que utilizar siempre el casco, que no pueden llevar paquete y que deben memorizar las señales de tráfico. Al concluir el curso escolar, ya son ciclistas aptos. Les queda únicamente el último curso, el de dominar el código de circulación y saber comportarse como viajeros tanto en vehículos particulares como autobuses, temario que les llevará la Policía Local cuando lleguen a sexto de primaria. 350 niños al año Esta iniciativa de la delegación de Tráfico de Betanzos, iniciada en 1996 y mantenida ininterrumpidamente desde entonces, beneficia cada año a unos 350 alumnos que, tanto a través de las clases teóricas como prácticas, conocen la importancia de respetar las normas de circulación para evitar los peligros derivados del tráfico tanto en las zonas rurales como en las urbanas. «La idea es implantar, poco a poco, hábitos de comportamiento como usuario de las vías públicas tanto desde el punto de vista del peatón como el ciclista o el viajero», insiste el sargento Manuel Seijo, que reconoce que las clases prácticas son la asignatura pendiente. «Desde hace tres años no viene el parque móvil de Tráfico», explica.