La plantación de árboles y flores se combinará con la eliminación de los solares vacíos El proyecto incluye desde la poda de la maleza en las calles hasta gestión de residuos peligrosos
03 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Del Agra do Orzán dicen los políticos y los arquitectos que sólo se podría arreglar bombardeándola. Sacar a la población, arrasarla y construirla de nuevo. El barrio, construido sin la más mínima planificación urbana, víctima de la especulación y el desarrollismo de los años del franquismo, terminó por convertirse en una colmena gris sin solución. El plan de rescate esbozado ayer por el Ayuntamiento busca llenar de savia verde el lugar de A Coruña donde más hace falta y hacer más habitable la zona, una enorme extensión de terreno, casi siete kilómetros cuadrados, en el que vive uno de cada cuatro coruñeses. El proyecto (que dirigirá el nuevo concejal de Medio Ambiente, Florencio Cardador) se divide en tres frentes: el primero dedicado al entorno natural, el segundo a las infraestructuras básicas y por último, una batería de medidas para mejorar la recogida de residuos y la limpieza de la zona. Entre las lagunas que cubrirá el nuevo plan destacan la construcción de zonas de ocio y esparcimiento, la plantación de árboles y flores en plazas y calles, la erradicación del vandalismo y las podas y cortes de maleza. Solares vacíos El primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Javier Losada, anunció además que el Ayuntamiento obligará a los dueños de los solares sin edificar -otro de los males del barrio- a iniciar de una vez las obras de construcción de edificios de la zona, una medida que se complementará con la reparación de calles, bordillos, aceras y plazas, la instalación de fuentes, la colocación de papeleras, la mejora del alumbrado en toda la zona y la distribución de mobiliario urbano como bancos y marquesinas. En cuanto a la mejora de la recogida de residuos y la limpieza de las calles, la concejala Mar Barcón señaló que el plan incluye desde la separación de residuos domiciliaria hasta la instalación de contenedores para papel, cartón, vidrio y pilas, la gestión de residuos peligrosos y la ampliación de la recogida de muebles. Todo será paralelo a la formación medioambiental de los vecinos. Al analizar lo que supondrá el plan para la ciudad, un portavoz municipal subrayó ayer que «no debe ser el Ayuntamiento el único que priorice y decida las actuaciones a desarrollar en cada barrio, sino que vecinos y Ayuntamiento compartan información y consensúen las principales mejoras a desarrollar. Esto es un proyecto piloto, por lo que el Pacto Cívico 21 podría extenderse a otros barrios de la ciudad: todos esos proyectos contarán con una gran participación vecinal».