Corre, corre, que te guiso

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

Crónica | Primera edición de la pillada de cerdos en las fiestas de Uxes En la parroquia arteixana soltaron tres marranos untados de detergente y otras tantas parejas de personas lucharon por atraparlos. El premio era la presa

29 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Más que cocho parecía una liebre. Por cómo trotaba y amagaba el animal. El marrano corría libre delante de dos hombres atados por piernas y brazos, tal y como ordenaban las normas de la primera edición de la pillada de cochos, novedosa atracción de las fiestas de Uxes. Y para complicarlo todavía más, el cerdo fue untado con detergente, lo que lo convertía en trucha. El cochino no se dejaba atrapar. Era bravísimo. Cuando el bicho se veía acorralado, enseñaba los dientes como si fuera un león. Qué Dios se hallará habitando el interior de esa fiera, pensarían los bravos concursantes, que elevaban su cuerpo como si recibieran una sacudida eléctrica cada vez que el animal amenazaba. La pareja detuvo la primera embestida con un ciego manotazo, que apenas le rozó un costado al cochino, que se revolvió. Estaba sudando ya el marrano y eso lo debió de excitar todavía más. Los concursantes veían pasar la ráfaga de sus colmillos iluminando su carne, y por sus gestos parecían sentir ya sus brazos desgarrados. Pero no, no era tan fiero el animal... Tras una decena de intentos, Ángel Piñeiro y Jorge Paz lograron llevarlo a las cuerdas, y allí le hicieron un lazo con sus brazos zurdos. Ya en el aire, el marrano se agitaba como alma que lleva el diablo. Pero no pudo zafarse. En 35 segundos, la pareja ganadora se hacía con el premio gordo. Ya podían llevarse el animal a casa. Para comérselo. Fuera de concurso, no fueron tan fieros los otros dos marranos que saltaron al ring, un recinto de cien metros cuadrados rodeado de un público que abarrotó el campo de la fiesta. Primero soltaron un cochinillo. Siete semanas tenía el pequeño. Contaban que en el mercado se cotizó a 50 euros, pero en la arena ni se movía. Cristian Souto y Abraham García tardaron 7 segundos en pillarlo. Al otro Bambi lo redujeron Alejandro Varela y Daniel Fernández en 14 segundos. Al final, con tanta tierra, detergente y marranos terminaron enguarrados.