El arca de Noé en A Coruña

Ana Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: NOELIA GONZÁLEZ

En directo | El circo Acquatico Bellucci se instala en el Agra Los Bellucci (papá, mamá, Sandy y Jennifer) están en A Coruña. Con ellos, toda una fauna marina. Y los 1.000 kilos de pescado traídos de Noruega para alimentarlos

11 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?andy Bellucci nació en el circo. No es una forma de hablar. «Ya mi madre me llevaba en la barriga en sus viajes por Europa», explica. Hoy, con 26 años, es trapecista, equilibrista y bailarina de ballet. Y se ocupa de cuidar a los animales. A la serpiente pitón albina, a la que alimenta con cuatro gallinas semanales, así a pelo, y a los cinco cocodrilos grandes y a sus cinco crías. «Los mayores comen pollo; los pequeños, perdices», matiza Sandy. El circo Acquático Bellucci está instalado en A Coruña, en la explanada del Agra. Hoy, a las 19 horas, comenzarán las funciones, que se celebrarán también a las cinco de la tarde los fines de semana y, excepcionalmente para los más pequeños, los domingos a las 12.30 horas. Cada uno a lo suyo Sandy estaba ayer tarde atareada. En el reparto de trabajos le tocó probar las luces del espectáculo. Y atender a los animales. «Una primera parte de la función la dedicamos a un espectáculo de teatro y poesía, con exhibiciones de ballet y acrobacias. A las demostraciones del hombre goma, que se mete en una caja de 35 por 40 centímetros, sigue la fantasía africana, con tres artistas de Kenia, y concluimos con lo que llamamos la página de Indiana Jones, con la presentación de todos los animales», cuenta. Mientras habla, la tortuga Carolina, que ya tiene 45 años y varias décadas de trabajo con los Bellucci a sus espaldas, se le cuela entre las piernas. Y, a la vez, el loro Lola se esmera en su saludo. «Ciao», repite sin cesar. Y la pitón albina, en una jaula próxima a la de Lola, ni se inmuta. Convive con los cocodrilos en uno de los trece camiones que moviliza el circo para sus funciones. Otro cercano está reservado para los acuáticos. Se mezclan las focas, los pingüinos y los pelícanos. Para ellos llegan, cada cuatro meses, mil kilos de pescado traídos directamente desde Noruega. Espectáculo veneciano A Sandy le gusta definir su circo como el artífice de un espectáculo veneciano, repleto de máscaras y escenificaciones que mezclan poesía y teatro. «Es que, de verdad, esto es algo distinto. Hay que verlo para creerlo», repite sin cesar. Y pasa a otro tópico. «Somos como una gran familia. Como la gran familia del circo», cuenta. Además de la familia, a la que se suma uno de los primos de Sandy como narrador que explica el espectáculo, con los Bellucci trabajan artistas de Kenia, Ecuador, Norteamérica y Bulgaria. «Tenemos la maleta siempre hecha. Nunca sabes a dónde te llevará el espectáculo», continúa Sandy. Esta vez habla desde su casa. Sí, su casa. Está en otro de los camiones, el que comparten y conducen ella y su hermana menor, y en donde han instalado su particular taller de costura. Sí, las dos hermanas Bellucci también se encargan de la confección de los trajes y las máscaras para las funciones circenses. «Claro, así, todo queda en casa», matiza la joven artista. Sólo le pone un pero a su vida: «Es difícil conservar amistades y tener pareja, pero las satisfacciones que te da esto son muy superiores».