Crónica | La unión de los municipios de la comarca no funciona ni sobre el papel Dos décadas va a cumplir un órgano supramunicipal, inoperativo y agónico, que sólo ha servido para reavivar viejas rivalidades entre vecinos
07 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?a Mancomunidad de Municipios de A Coruña tiene historia. Poco productiva, eso sí, a no ser en polémicas. Constituida hace casi veinte años, en 1985, su existencia prácticamente sólo ha servido -salvo honrosas excepciones- para poner de manifiesto las rivalidades políticas y personales entre los vecinos de una de las dos áreas metropolitanas más importantes de Galicia. Sin calendario En 1998, año caliente para la Mancomunidad, el organismo supramunicipal cumplía trece. Los alcaldes ¿unidos? en torno a ella sólo se habían reunido hasta entonces siete veces de las 56 que establecía el reglamento de funcionamiento. Aquel ejercicio, los encuentros fueron peleas en torno a un tema monográfico: la gestión de los residuos sólidos. Desde entonces hasta ahora, las cosas, en cuanto a encuentros oficiales, no han mejorado demasiado. El ente ha celebrado en sus últimos seis años dos plenos, el último en agosto del 2000, un par de reuniones y una excursión . Unidos por la basura La visita turística que giraron los regidores fue precisamente al escenario de mil y una batallas dialéc- ticas: la planta de Nostián. Fue, también, en agosto del 2000. Paradójicamente, uno de los puntos que mayor discusión ha generado en el escasamente prodigado foro, el tratamiento de las basuras, es hoy casi lo único que comparten junto a otros temas más residuales , como el agua o planes de servicios sociales. Como sorprendente excepción, también se han llegado a poner de acuerdo, más o menos y no sin mucha refriega, sobre el más que demorado plan viario comarcal. Claro que su diseño, aprobación definitiva y desarrollo depende de la Xunta. Al rojo vivo Otros temas que cíclicamente reavivan el fuego entre los socios mal avenidos han elevado mucho el termómetro político más allá de María Pita. Es el caso del servicio de bomberos. Vázquez llegó a amenazar con que no pasarían del puente de A Pasaxe a menos que no tuviesen nada que hacer en la ciudad. Finalmente, y con cierta mediación de Diputación Provincial y Xunta, se llegó a un acuerdo: lo hacen si hay vidas en peligro y sólo por un período determinado, mientras no se construyan los comprometidos parques comarcales de bomberos. Sin disciplina de voto El peso de los votos de cada concello fue uno de los obstáculos a salvar casi desde el comienzo. A Coruña reclamaba peso ponderado por población, ratio que no convenía al resto de los municipios. La papeleta tenía su aquel, porque de ello depende, entre otras muchas cuestiones, la financiación externa. No en pocas ocasiones se ha enfrentado la metrópoli con el resto de los municipios por fondos de la UE solicitados por ambas bandas. No valió, en muchas ocasiones, ni siquiera el que muchos de los gobiernos locales compartiesen el mismo color político. Aún hoy, Culleredo -que le ganó la partida a A Coruña con el centro logístico de Ledoño- mantiene una guerra abierta en torno a un tema prioritario para A Coruña: la ampliación del aeropuerto de Alvedro. Y eso a pesar de ser dos socialistas históricos . Ni «enemigos» comunes Tampoco coinciden demasiado en con quién enfrentarse. La mayoría culpan de muchos de los males de la comarca a la Xunta, con las reservas de los populares Pose (Arteixo) y Rodríguez Ares (Sada) y algún guiño del propio Vázquez. También hay cierto consenso sobre el papel del alcalde coruñés en la atribulada historia. Él mismo reconoció en el 98 que la Mancomunidad agonizaba y apostó por crear el Área Metropolitana, ente con reparto de cargas y beneficios cuyo impulso compete a la Xunta. Ya entonces, el regidor coruñés dijo que la constituiría aunque sólo fuese con un único concello, además del de A Coruña, por supuesto. Hoy es el día que no ha nacido.