Aprender a leer con las vueltas del café

A CORUÑA

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Testimonio | Bote humanitario Los propietarios de un local de Teixeiro apadrinan a una niña en la India y a otra en Bolivia con la ayuda de las propinas de algunos clientes del mesón

17 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?irmma Marppa tiene quince años y es de Pune, una localidad de la cuenca del Ganges, en la India. Laura Manami tiene nueve años y vive en Fenkata, una pequeña aldea boliviana donde ir a la escuela es un lujo al alcance de unos pocos. Las dos niñas tienen parte de sus corazones en Teixeiro. Fueron apadrinadas por Ángeles, Montse y Hippy, los tres propietarios del Mesón A Roda, de la localidad curtiense. «Todo empezó como una buena obra. Un día nos tocó la fibra sensible una noticia en el periódico, con los destrozos que una subida del cauce del Ganges provocó en las aldeas más pobres de la India. Sentimos la tragedia como nuestra y decidimos poner nuestro granito de arena», cuenta Ángeles. Hirmma fue apadrinada hace una década. «Su primer dibujo nos hizo tanta ilusión que incluso le pusimos su apellido, Marppa, como nombre a la discoteca del pueblo», cuenta con cierta nostalgia. «Es que a los catorce se independizan y eso ocurrió hace un año, cuando trasladamos nuestra ayuda a Laura», añade. Poco a poco, la vena solidaria caló en algunos de los clientes del local hostelero. «Nosotros apadrinamos a la chica por voluntad propia. No le pedimos nada a nadie, pero algunos de los habituales empezaron a ayudarnos con las vueltas de los cafés o los refrescos. Nosotros siempre tenemos unos botes con algunas monedas para diferentes causas y nunca falta quien eche unos céntimos en el de los más desfavorecidos», relata la propietaria del local. Ángeles, como Hippy y Montse, que acaba de ser madre de una niña, viven con la ilusión «de juntar el dinero suficiente para ir a ver a nuestras dos ahijadas algún día. Los dibujos nos hacen ilusión, pero ojalá podamos reunirnos con ellas».