El azar hizo que tres de los primeros presidentes de EE.?UU. conociesen A Coruña y su comarca El catedrático Xosé Fernández descubre en un libro la correspondencia de Thomas Jefferson con De Foronda, preso en el castillo
13 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Xosé Fernández, catedrático de Composición Arquitectónica en la Universidade da Coruña, rebuscaba en plena biblioteca del Congreso de Washington datos sobre la vertiente arquitectónica de Jefferson, uno de los padres de la patria de EE. UU., cuando de repente, en medio de un mar de papeles, leyó Carnota, A Coruña, Ponte do Porco, Betanzos, Pedrafita¿ «A tanta distancia de España, allí mismo, no veas la emoción que sentí», recuerda Xosé Fernández, que había viajado a tierras estadounidenses y se había topado, entre otras cosas, con el 11-S. Su objetivo era elaborar un trabajo sobre el perfil de Jefferson como arquitecto y profundizar en su relación con las escuelas europeas y, por extensión, España. «Pero me encontré con esos datos que revelaban que Jefferson había enviado cartas al Castillo de San Antón y que otro máximo mandantario, John Adams y su hijo, también presidente, había comido, por ejemplo, en Betanzos, según unos documentos que conservaba el primero. Inmediatamente, dejó de interesarme el arquitecto y me volqué en el hombre», relata con entusiasmo. El resultado es el libro El arquitecto norteamericano Thomas Jefferson (1743-1826) y su relación con España, editado por la Universidade da Coruña, un extenso trabajo de investigación en el que se conjugan aspectos arquitectónicos con otros sociopolíticos en momentos como los previos a la redacción de la Constitución de 1812, en lo que respecta a España, o la vertebración de EE. UU. como país. El nombre clave que vincula a Jefferson con A Coruña es el del político vasco Valentín de Foronda, que fue embajador en Filadelfia. Entre ellos surge una estrecha relación epistolar que se intensifica a través de sus afinidades políticas. Xosé Fernández asegura que esta circunstancia hizo que el presidente norteamericano siguiera los acontecimientos en España. «Como era un gran enemigo de las monarquías absolutas que había en Europa aleccionaba a De Foronda para que se elaborara una constitución liberal». La independencia de las colonias era la otra gran obsesión de Jefferson, lo que le había llevado a un marcado antiespañolismo. Por su parte, a De Foronda la represión política le llevó a estar recluido durante meses en San Antón, donde se inicia ese vínculo entre A Coruña y un presidente estadounidense. «El ámbito de la arquitectura de Jefferson en cuanto construcción está cerrado. El que pide a gritos que se abra es el de su relación con España», sostiene Fernández.