Serpiente

JUAN GÓMEZ-ALLER

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

07 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

METERSE A 120 por hora por la autovía de Carballo es como introducirse voluntariamente en la boca de una serpiente. Lo pensaba cuando hacía sucesos, persiguiendo heridos e incendios por las entretelas de la ciudad y dejando tras de mí a unos cuantos que lo último que vieron fue ese lugar maldito, y lo recordé ayer al oír a la vicepresidenta de Stop Accidentes, Jeanne Picard, exigir que alguien cierre la herida por la que cada año se nos van un millón doscientas mil almas. No podemos, no debemos asumir esas cifras como rutinarias, hablando de un por ciento arriba o abajo. Hay que arrancarle los colmillos a la serpiente, priorizar el gasto del dinero que todos ponemos sobre la mesa y, en vez de dejarnos 200 millones de euros en una Ciudad de la Cultura, usar nuestros recursos para barrer esa muerte de esta esquina del mundo. Eliminar los puntos negros de la autovía de Carballo, ampliar de una vez el puente de A Pasaxe, construir la Tercera Ronda, reconstruir la autovía de Porriño, peatonalizar más calles, elevar las sanciones a los delincuentes que juegan con la vida de los demás, reducir las velocidades máximas e invertir, todavía más si cabe, en el transporte público colectivo. Nos va la vida en ello. juan.gomezaller@lavoz.es