Una semana de sustos

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOS: XOSÉ CASTRO / KOPA

Crónica | Una ciudad castigada por incendios y sucesos Los bomberos trabajaron a destajo durante los últimos días, al enfrentarse a varios fuegos con heridos, evacuaciones de edificios, intoxicaciones y caída de cascotes

02 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El pasado 26 de marzo, un incendio en un restaurante de la calle Posse amagó una desgracia. El establecimiento estaba lleno y los clientes tuvieron que salir a la carrera del local. Fue más el susto que los daños, porque al final, salvo el sistema de extracción de humos, nada más que reparar. Y a partir de ahí, los bomberos no hicieron otra cosa que evitar desgracias personales y materiales. Con y sin llamas por el medio. El fuego no descansa. No ya por el número de incendios registrados en los últimos días, sino por su peligrosidad. El peor de todos, el pasado miércoles, fue el que obligó a desalojar parte del número 274 de la ronda de Outeiro. Este edificio de 16 plantas sufrió un incendio en uno de sus ascensores y animó un debate sobre el alto riesgo de la seguridad en los edificios de gran altura que el propio concejal de Seguridad Ciudadana Carlos González-Garcés dio portazo al asegurar que la escalera que poseen los bomberos, de 42 metros, no es mucho más pequeña que la más alta del mercado, que apenas supera los 50. Zona de riesgo Eso sí, el edil nunca se cansa de repetir que «las comunidades de vecinos deberían realizar, al menos, un simulacro». Sólo así se evitarían riesgos y errores como los que cometieron los vecinos del 274 de la ronda de Outeiro. Uno de los responsables del rescate se lamentaba de que los residentes se acercasen a la zona de más riesgo «en lugar de encerrarse en sus casas esperar órdenes de los bomberos». Por esos desaciertos, lo que era un incendio sencillo se convirtió en rescate complicado. No bastó con eso. Al día siguiente, otro fuego muy cerca del anterior, en el número 234 de la ronda de Outeiro, volvió a confirmar que se cometen muchos errores cuando estalla un incendio. En éste, el vecino afectado pidió ayuda a los vecinos sin coger las llaves de casa y la puerta se cerró por el viento. Y de remate, el pasado jueves se produjo la caída de una cornisa del número 4 de la calle Torre. No hubo heridos, pero de caer los cascotes sobre alguna persona, hubiese habido una desgracia.