Reportaje No le importan las elecciones. Ni las guerras. Él, con cuatro donuts de desayuno y comida para sus tres perros, tiene suficiente
08 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.se coló un buen día en sus dominios. Y se quedó. Y tuvo familia. «El pequeño no tiene nombre. Pensé en ponerle como al padre, que me lo mató el tren, pero se quedó con perrito », explica Hermosindo. Tiene 73 años y mucha experiencia. «Trabajé por toda España», repite insistentemente. Quiere evitar el interés que despierta que viva debajo de un puente en Betanzos. «¿Frío? Nada. No cojo catarros porque soy de sangre caliente», matiza como única referencia a su casa . El tejado es el voladizo del puente de la carretera que pasa cerca del polígono de Piadela. Las paredes son las uralitas que él colocó. Y el cierre que no evita el ruido del paso del tren son somieres viejos, hierros y hasta una bañera. Dentro, un catre y muchas mantas. Y el acceso, a dos tamaños. Uno para él y otro, a modo de agujero a ras de suelo, para Delta y su hijo, el que no tiene nombre. Hermosindo se encoge de hombros cuando busca una explicación lógica para su situación. «Trabajé en toda España y vine aquí también por trabajo», cuenta. Explica que, antes de jubilarse, fue vigilante. Levanta la vista y señala las naves industriales que tiene enfrente de su casa: «Ahí mismo. Cuando yo llegué, ahí no había nada». Hermosindo Otero nació en Ponteareas en 1930. Allí tuvo una novia. «No llegó a nada. Siempre me entregué al trabajo», explica. Y pasa a hablar de dinero: «Tengo una pensión porque estoy jubilado. No es una de ésas que te dan por pobre». ¿Y por qué vive debajo de un puente? «Es mi casa», relata. Vuelve a hablar del trabajo: «En algunos daban vivienda. Me gustaría tener una, pero ya me aclimaté». Son las doce de la mañana, llueve y Hermosindo tiene prisa. Le esperan sus cuatro donuts de desayuno: «Por las mañanas bajo a Betanzos a tomar algo y a coger comida para éstos (señala a los perros). Luego vuelvo. Antes tenía patatas plantadas, pero me las robaban y me cansé».