Entrevista | Álvaro Delgado El madrileño expone desde mañana en la galería Ana Vilaseco
28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?inta desde 1937, cuando, para evadirse de un trabajo como botones, se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, «donde descubrí que tenía unas dotes para el dibujo que desconocía por completo». Álvaro Delgado (Madrid 1922) expone por primera vez en A Coruña y por segunda en Galicia (lo hizo en Ourense en 1999). Será desde mañana en la galería Ana Vilaseco (Padre Feijoo, 5). -Fue una especie de recurso. Mi familia era de izquierdas y pagó por ello después de la guerra. Estuve dos años y pico trabajando para un agente de bolsa, pero aquella no era mi vocación. -Es hijo adoptivo de Navia y Luarca, en Asturias. Tiene una calle en Olmeda de las Fuentes (Madrid). Allá donde pasa un tiempo, es adorado. ¿Qué les da? -Creo que despierto deseo de amparo. Calle, hijo adoptivo... no deja de ser una compasión (ríe). -Retrató al emperador etíope Haile Selassie. ¿Cuál fue el motivo? -Fue un encargo de Fraga, que entonces, en 1969, era ministro. Quería ofrecerle un regalo al emperador. A Selassie lo seguí por Palma de Mallorca, me integré en su séquito. Fraga quedó contento, dijo que había que exponer la serie. Después le hice un retrato a él y lo pinté todo verde. -¿Verde? -Creo que a todo gallego, después de destetarse, la limitación le lleva al verde, está influido por el entorno. -¿Qué ha sido de ese retrato? -No sé. Quizá aún lo tenga Fraga. -¿Qué nos trae Álvaro Delgado a A Coruña? -La exposición ha sido elegida por la propietaria de la galería. Hay bodegones, toros, paisajes de Asturias, pero ningún retrato. Algunos están recién salidos del horno. Empecé pintando de una manera más o menos académica, pero la dinámica me ha llevado al expresionismo. Ahora estoy al borde de lo abstracto.