Crónica | Estruendos pirotécnicos en la calle de la Torre Numerosos vecinos denunciaron en Radio Voz la proliferación de menores con pequeños explosivos adquiridos en establecimientos no autorizados
25 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Carnaval: donde nada es lo que parece. Un petardo es un pequeño artificio pirotécnico, pero también un niño un tanto pelma empeñado en pasar la tarde a base de aturdir los tímpanos de la ciudadanía. Lo lograron. Menudos graciosos. Este martes, en la calle de la Torre, se fundieron los petardos de pólvora con los de carne hueso. Toda una petardada que no tiene nada que ver con el espíritu de la magia del engaño que preside el carnaval. Una de las constantes de la celebración de estas fiestas en la calle de la Torre fue el estruendo regalado por menores que adquirieron el material en establecimientos, en principio, no autorizados y que, por edad, tampoco podrían haber expendido a estos pequeños amantes de la traca. Ayer en Radio Voz, en el programa Voces de A Coruña de Pablo Portabales, quedó patente que a la mayoría, nada silenciosa en estos días, el ruido por el ruido no les gusta nada. Y menos si se peca de exceso. Porque los ciudadanos, aunque algunos reivindicaron su prohibición, se mostraron condescendientes con un mínimo de estruendo. Pero los niños petardos no atienden a razones. Con un atuendo adquirido en un mercado de carnaval de saldo -a ver de qué disfraz hablamos si se trata de un mono azul y, como mucho, una peluca o una careta-, calle arriba calle abajo, con sus petarditos haciendo la gracia que no tenía gracia, se pasaron la tarde y buena parte de la noche. Quedó constancia en el tímpano, por ejemplo, de una señora que mostraba una comprensible indignación. Y quedaron restos de pólvora maldita y ensordecedora mientras los niños de Menudos Cantantes intentaban darle algo de sentido melódico al golpe seco de los explosivos. En la fiesta en la que nada es lo que parece, estos niños fueron auténticos petardos.