A Coruña estrena lonja «para recuperar el vigor de antaño»

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

El pescado y el marisco del Gran Sol se subastó ayer en tres de las salas del nuevo edificio Los usuarios respetaron la prohibición que impide fumar en el recinto

21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?El puerto tiene que recuperar el vigor de antaño». Lo dijo Torcuato Teixeira, patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de A Coruña, y asintieron el presidente de la Autoridad Portuaria, la delegada de la Consellería de Pesca y el gerente de la empresa concesionaria del edificio. Todos están de acuerdo: para eso, para que El Muro vuelva a ser el que fue, se abrió ayer (que no inauguró, ese acto se celebró en verano) la nueva lonja. El traslado de las subastas a la moderna nave ayudará a que A Coruña recupere la pujanza perdida. Junto al mar, el termómetro marcaba seis grados. Dentro de la nave, cuatro. Demasiado frío. Así que compradores y subastadores reclamaron más calor. La concesionaria, Lonja de La Coruña, accedió y subió hasta los siete. La regulación de la temperatura, el respeto al «prohibido fumar» (a las dos horas de venta sólo una persona había sido sorprendida con un cigarrillo encendido en el interior del recinto) y el que no se subastase una especie en una sala antes de que se acabase su venta en la anterior fueron las tres grandes novedades de la puja de ayer respecto a la celebrada el día anterior en la ya jubilada lonja del Gran Sol, situada en La Palloza. Otra variación fue el reparto de acreditaciones, cuyo cordón permitía distinguir a los usarios: rojo, minoristas; gris, mayoristas; y negro, subastadores. Pero hay costumbres que no cambian: las cajas fueron pisoteadas, y, a veces, no sólo por sus bordes. Hasta «tiburones» «En esta lonja se trabaja y se hace footing », bromeó Mari Angeles Ramos porque la nave se lo hizo enorme aunque, ni de lejos, se utilizaron ayer los 415 metros que tiene de largo. Sólo hubo delicias del Gran Sol y, por tanto, se vio poco marisco (únicamente cigala). Acaparó las ventas el pescado. Hasta se subastaron cazones (a cinco céntimos los mil gramos) y un marrajo de 60 kilos (a 3,30 cada uno) que a estas horas ya estará, bien troceado y cocinado, sobre las mesas de un restaurante barcelonés.