Análisis | Historia de un vial fantasma La demanda histórica de infraestructuras choca con intereses de carácter localista y con la particular dispersión poblacional de los municipios afectados
12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.La forma de desenredar el histórico atasco vial provocado en el triángulo formado por Sada, Bergondo y Oleiros se ha complicado ante el rechazo de un proyecto que pretende mejorar las comunicaciones y servir de tubo de escape del incesante tráfico que fluye desde A Coruña. La época estival suele ser la punta de un iceberg que colapsa los accesos a los municipios de esta parte del litoral. La aparición del Vial 21 pasó de ser la gran alternativa a la patata caliente que ningún alcalde está dispuesto a asumir. Ante esta situación, la Xunta ha optado por exigir que desde el ámbito local se mantengan posturas de responsabilidad para encontrar soluciones. Quiénes lo pidieron La Xunta fue rigurosa anteayer. Que los alcaldes del Consorcio reconozcan que fueron ellos los que pidieron el Vial 21, vinieron a decir los representantes de la Xunta para esclarecer la confusa situación. El alcalde de Bergondo, José Fernández Ramos, sostiene que él dudó siempre del interés del plan. Ramón Rodríguez Ares, que presentó el proyecto, antes de las elecciones, como uno de sus logros, ahora ha olvidado sus demandas y se sitúa en contra. Por su parte, el nacionalista Abel López Soto, ex alcalde de Sada, se ve implicado en una polémica que se originó cuando no desempeñaba funciones de gobierno y que intentó adaptar a los objetivos diseñados por su efímero equipo de gobierno. Los que lo rechazaron La creación de la plataforma Antivial fue la única manifestación explícita del rechazo al Vial 21. El Consorcio Uno de los principales objetivos del ente supramunicipal es la mejora de las comunicaciones. Respaldó el plan viario comarcal, del que ahora se desmarcan Sada, Bergondo y vecinos de Cambre.