Cronómetro | Abel Méndez PINCHADISCOS DEL TELEFUNKEN Y DEL HOUSE CAFÉ Admirador de Ino y de Grobas, pronostica que la música electrónica es el futuro
06 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Paran a Abel Méndez (Verín, 1978) en un local del Orzán. «Eh, tú eres muy cool . Me mola como pinchas», le dice un súbito admirador, que lo reconoce por sus sesiones en el Telefunken y en el House Café, donde toca este mezclador. «Me gustaría vivir de la música, pero sé que es complicado». Mientras alimenta su sueño, estudia Educación Física. -Entré a principios del 2000. Pinchaba en un local en Verín. Pero siempre he estado ligado a la música. En casa sonaba a todas horas del día. -¿Qué hace para que digan que es «cool»? -La música que pongo es deep house neoyorquino, muy suave, con raíces latin, soul y jazz. -¿Para cuándo su primer disco? -Me lo marco como un objetivo a corto plazo. Es complicado producir. Por eso admiro a Ino y a Grobas (pinchadiscos residentes de Telefunken y House Café), que han creado su propio sello discográfico. -Grobas acaba de estar tocando en Estados Unidos. Ino también pincha por el mundo adelante. ¿Están suficientemente reconocidos en la ciudad? -A los dos les estaré eternamente agradecido por brindarme la oportunidad de poner música en sus locales. El problema del reconocimiento no sólo les afecta a ellos, sino a todos los pinchadiscos españoles. En Europa hay poca tradición de música electrónica de club. Estados Unidos nos lleva veinte años de ventaja. No tenemos claro el concepto de música electrónica, se asocia con las drogas, pero su consumo puede estar presente tanto en esta música como en cualquier otra. -¿La música electrónica es el futuro? -El desarrollo de las nuevas tecnologías influirá en que la música se vuelva más electrónica, aunque también es cierto que las raíces están cada día más presentes. Creo que con el tiempo se llegará a una comunión perfecta entre raíces y electrónica. -¿Se ha pasado a las nuevas tecnologías o sigue fiel al vinilo? -Soy un romántico del vinilo. Lo defenderé siempre a muerte. Yo, con mis dos maletas de discos. Siempre.