El grajo y el frío

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ME HA salido chepa estos dos días de tanto encogerme para escapar del frío. Por mi cabeza sólo ronda la letra de una vieja canción de Manolo Tena, uno de los héroes supervivientes del pop-rock español de los 80, donde despuntó por su originalidad y sentido transgresor. Me imagino sus sensaciones en aquella canción, Frío , en el que las tiritonas tenían bastante poco que ver con los dictados del mercurio. Me da la risa el cambio climático y el protocolo de Kyoto y tanta proliferación de verdes -no guardias civiles- de fin de semana y defensores del Medio Ambiente con chapita de «Nucleares no, gracias» en la pechera. Sólo sueño con el momento de abandonar el asfalto y refugiarme en algún lugar calentito. Y si puede ser con un buen café, pues mejor. Lo que me da pena es ese pequeño número, que cada vez crece más, de las personas sin hogar. Por eso, cuando más abajo está el termómetro, más me acuerdo de esos voluntarios de la Cruz Roja que luchan por reinsertar y apoyar a cuantos pueden y se dejan. Una de ellas, una mujer de sólo veinte años, me dijo una vez en un bar de Zalaeta, frente a la sede de la oenegé, una frase que prometí no olvidar: «Un día puedes ser tú». Y no la he olvidado. francisco.espineira@lavoz.es