Reportaje | Los paisajes urbanos de la «primera dama» de A Coruña El actual museo de Herrerías no fue el único domicilio de la indomable heroína , que también vivió en las calles Cortaduría y Santa María
19 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.En la esquina de las calles Herrerías y Sinagoga, en pleno casco histórico, se levanta la casa-museo de María Pita. Es la residencia oficial de la heroína que, según las crónicas más o menos veraces de su tiempo, plantó cara a la flota de Drake en 1589. En el interior del inmueble, cuya transformación fue diseñada por el arquitecto local Arturo Franco Taboada, las nuevas tecnologías comparten espacio con una serie de utensilios y mobiliario que tratan de recrear el ambiente de la época. Es la imagen que los turistas se llevan de Mayor Fernández de la Cámara Pita, que pasó a la historia simplemente como María Pita. Maridos y viviendas Pero el inmueble de Herrerías es sólo uno de los muchos hogares en los que vivió esta revoltosa mujer que, según los testimonios, también tuvo tierras en San Cristóbal das Viñas y Sigrás. Y es que María Pita tuvo más casas que maridos (y eso que se casó cuatro veces). De su afición por el matrimonio procede, precisamente, la explicación a ese continuo cambio de residencia de la primera dama oficiosa de la ciudad. Entre los hombres de su agitada vida, la heroína se decantó en dos de cuatro ocasiones por los carniceros. Y del carnicero Juan Alonso de Rois, su primer marido, heredó propiedades en San Cristóbal das Viñas (antigua aldea, hoy devorada por el crecimiento de Elviña) y tres casas en A Coruña situadas, según el historiador Martínez Salazar, en el 24 de la calle Herrerías (actual museo), el 26 de Santa María y el 16 de Cortaduría. No tuvo la misma suerte esta indomable mujer con sus siguientes compañeros, de legados más escasos. Gregorio de Rocamonde (otro carnicero) falleció en el ataque de Drake en 1589, el mismo año en el que María Pita consumó su tercer enlace con el capitán de infantería Sancho de Arretia. El cuarto en discordia, el alguacil Gil Bermúdez de Figueroa, cortó en seco la devoción de María Pita por las bodas. Le prohibió en su testamento volver a casarse si no quería perder el usufructo de su herencia. Y ahí acabó la aventura nupcial de la brava heroína que falleció, en 1613, en su casa de Sigrás.