Unicef pide a Francisco Vázquez que impulse el Concello de la Infancia

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

JOSÉ TOMÁS

El comité local de la institución quiere dar voz a los pequeños en las administraciones públicas De aprobarse la iniciativa, los niños tendrían presencia regular en los plenos municipales

16 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l comité local de Unicef quiere que Vázquez realmente sea el alcalde de los niños. Así se lo ha solicitado, instándole a que considere la posibilidad de constituir el Concello de la Infancia. Los ayuntamientos de Ames y Caldas de Reis lo harán este mismo año. Y A Coruña podría ser el siguiente. Impulsar el nuevo órgano sería algo más que un gesto, considera el organismo de Naciones Unidas que abandera la lucha en favor de los de menos edad. Significaría dar voz, e incluso, en ciertos aspectos, voto, a los pequeños. De entrada, el salón de sesiones de María Pita rebajaría notablemente la media de edad: los niños, elegidos democráticamente en los colegios -fundamentalmente entre alumnos de Secundaria-, asistirían a los plenos municipales. Y no anecdóticamente. Ya que hasta los 18 no pueden estrenarse en las urnas, tendrían al menos derecho a ser escuchados en cada convocatoria de los representantes locales. Y éstos, seguro, el placer de prestar oído a su, a menudo, reveladora visión. Reglamento Las fórmulas de intervención del Concello de la Infancia son múltiples y variadas. Un reglamento posterior se encargaría de regular las competencias del peculiar lobby. Al margen de existir como órgano consultivo, incluso podría llegar a establecerse que sus decisiones en determinadas materias (por ejemplo, mobiliario de parques infantiles o actividades para escolares) fuesen vinculantes. De una u otra manera, si la propuesta prospera se daría un paso más en uno de los objetivos de Unicef: «Lo que queremos es colocar a la infancia en las agendas y en las inversiones públicas, que los niños participen y puedan dar su opinión en cuestiones políticas que les afectan; apostar por ellos -dijo ayer Mikel Urquiola, coordinador de programas de Unicef Galicia- es apostar por el desarrollo humano». Así de sencillo.