El pulso de la ciudad Acabaron las fiestas y llegan los saldos. Ayer, día de Reyes, los más pequeños aprovecharon la jornada festiva para estrenar sus regalos en los parques y jardines
06 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?l calendario ya ha dado una vuelta completa. Pasó Nochebuena, Navidad, Fin de Año, la resaca del Año Nuevo, la cabalgata y el día de Reyes. Adiós a las fiestas. Pero aún queda algo: llegan, otra vez, las rebajas. Las primeras del año 2004. Los comercios de la ciudad ya amanecieron ayer con sus nuevos escaparates. Descuentos de hasta el 50% en el mejor de los casos y superiores aún en las grandes firmas. Los centros comerciales ya anuncian sus horarios extraordinarios, con apertura prevista para el próximo domingo, y los sufridos dependientes están preparados para recibir a los compradores compulsivos. Las puertas estarán cerradas hasta las diez de la mañana. Después, la avalancha. Y así hasta finales de febrero, con la llegada de los carnavales y la preparación de una nueva temporada, la de primavera. ?ero ayer aún hubo fiesta. La de la resaca de todas las Navidades. La última. Los más pequeños aprovecharon el día festivo para salir a la calle a sus nuevos amigos (léase Barbie, muñeca Bratz o Nenuc o, que vuelve). La mañana soleada hizo que la mayoría optara por las bicicletas, uno de los regalos estrella de estas fiestas, mientras en casa les esperaba su familia y, cómo no, las videoconsolas. Pocas familias se quedaron este año sin la demandada plataforma, que compitió en las listas de los más pequeños con otros tradicionales juegos de mesa. Volvieron a triunfar el mítico Monopoly, el Twister o el Cluedo, sólo apto para detectives. Y regresaron también Spiderman y Hulk , acompañados de todos los personajes de El señor de los anillos y Harry Potter, ese pequeño que se hizo un hueco en todas las casas donde quede alguien que todavía crea en la magia. ?, como toda fiesta que se precie, también la de Reyes deja espacio para la gastronomía. Llegó a los armarios, todavía con turrones, mazapanes y champán, el roscón de Reyes. No faltaron en muchas pastelerías de la ciudad las también repetidas colas para adquirir el dulce y desayunarlo entre paquete y paquete. Porque aún queda sitio en los estómagos para esta bolla, que incluye sorpresa. La última, o la primera, según se mire, de las fiestas navideñas. Lo dicho, la historia se repite. Las hojas del calendario nunca se quedan quietas.