La cabalgata de Reyes y las compras colapsaron el tráfico en toda la ciudad

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El alcalde pidió para los niños coruñeses que este año se construya el puerto exterior

05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Guiados por la luz de la torre de Hércules llegaron Melchor, Gaspar y Baltasar ayer tarde a A Coruña. Lo hicieron en sus carrozas, y a su paso dejaron un espectacular atasco agravado por los que acudían a hacer las últimas compras a los centros comerciales. Las calles del centro de la ciudad, desde Cuatro Caminos a Monte Alto, se convirtieron en intransitables y la cola de vehículos se hizo notar también en los accesos a la ciudad por Alfonso Molina y la avenida del Ejército. Al margen del caos circulatorio, que no se empezó a normalizar hasta pasadas las nueve de la noche, la cabalgata fue, una vez más, espectacular. Por el colorido, por el número de figurantes, que superó el medio millar, y por la cantidad de coruñeses que escoltaron a la comitiva real. Miles de niños acompañados por sus padres y abuelos abarrotaron calles y balcones para presenciar el paso de la comitiva, que tuvo en el buen tiempo a uno de sus mejores aliados. La única lluvia que cayó durante el desfile fue la de las dos toneladas de caramelos que se repartieron entre los niños desde las doce carrozas que formaban la comitiva real. Este año el recorrido fue novedoso. Las carrozas partieron de Monte Alto y tomaron rumbo a la plaza de Pontevedra. Allí volvieron sobre sus pasos por San Andrés para luego enfilar hacia Puerta Real y concluir en María Pita. Sus Majestades de Oriente llegaron al Ayuntamiento acompañados de una espectacular sesión de fuegos artificiales. Y no pasó inadvertido el asombroso parecido de los Reyes Magos con tres fotógrafos coruñeses. Gaspar parecía un clon de Torrecilla, Baltasar de César Quian y Melchor de Pedro Puig. Desde el balcón del Concello, Gaspar, como portavoz de los tres Magos, recordó a los más pequeños la importancia de saber compartir y ser solidarios. Caramelos Pero antes de dirigirse a los niños desde el balcón municipal, miles de coruñeses se congregaron en las calles de la ciudad para saludarlos. Los más pequeños, con los ojos como platos, pedían más caramelos al paso de las carrozas subidos a hombros de sus padres o utilizando contenedores y buzones como improvisadas plataformas. El alcalde ejerció de anfitrión en María Pita y dio la bienvenida a los Magos. En su discurso recordó que los niños coruñeses han sido buenos y merecen la construcción definitiva del puerto exterior. En el área metropolitana y en la comarca betanceira también se sucedieron las cabalgatas de Reyes, que fueron seguidas en todo su recorrido por numeroso público tanto infantil como adulto.