Tres visiones sobre el vals

| CÉSAR WONENBURGER |

A CORUÑA

CRÍTICA MUSICAL

02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA REGLA no escrita impone que por estas fechas deben programarse valses y polcas, tradición importada de Viena, que tiene la patente de la idea con su Concierto de Año Nuevo. La Sinfónica acaba de ofrecer una particular, curiosa y estimulante revisión del vals a partir de tres autores diferentes, para lo que ha contado con Álvaro Albiach, joven batuta en alza de gesto expresivo y elegante. El asistente de López Cobos se manejó con pareja desenvoltura, en un camino que le llevó de la exaltación romántica a la severidad del contrapunto barroco, que dominó la segunda parte. Johann Strauss (hijo), siguiendo la tradición familiar, compuso más de 170 valses y 15 operetas, entre las que se encuentra El murciélago , que es como un gran homenaje a esa música de baile que en sus manos adquiriría la envergadura de piezas de concierto. La obertura del Fledermaus , cuya atmósfera, con mezcla de impulso nostálgico y alegría de vivir, fue nítidamente capturada en la interpretación de la Sinfónica, es el compendio de sus logros en ese terreno: sobre el esqueleto de una impecable factura se sustancia una música que trae un encanto único. Inspiración mozartiana Al muniqués Richard Strauss, que nada tuvo que ver con la popular familia vienesa, se le reprochó tras los escándalos de Elektra y Salomé su áspera modernidad. De ahí que en su ópera más conocida, El caballero de la rosa , propusiese un retorno all'antico , pero con truco. A la inspiración mozartiana y al recurso del vals les aplicó procedimientos de su tiempo: las suites de valses recuperan el espíritu melancólico y desenfadado de esta música bajo un envoltorio expresivo de su tiempo. La magnífica versión que sirvió la Sinfónica de la segunda de estas suites hizo anhelar una programación de la ópera completa. La peculiar propuesta concluyó con la imaginativa tarea deconstructiva que Ravel realizó en su La Valse . La orquesta recreó sin problemas «el torbellino fantástico y fatal», en palabras del propio autor. Durante la segunda parte, y para presentar al coro que Unión Fenosa patrocina, a través de su fundación, en la República Moldava, se interpretaron algunos números del Mesías haendeliano. Con plantilla reducida, la Sinfónica respondió con su ductilidad acostumbrada y el coro demostró buenas maneras, sobre todo en los apartados de afinación y empaste. Palacio de la Ópera.