Crónica | Rastro navideño en los Dominicos La primera Feria de Antigüedades, que estará en la Ciudad Vieja hasta mañana, reúne a anticuarios de toda Galicia y del norte de Portugal
02 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El pabellón de deportes de los Dominicos parecía ayer uno de esos baúles que, en las series de televisión americanas, los estudiantes entierran para que se reabran cien años después. «Sólo hay que sacar los cristales y poner unos bien graduados. Y uno puede salir a la calle con unos anteojos de cien años», vende Pablo Vázquez. «Sólo 45 euros», remata. Señala con la mano unos anteojos que recuerdan algo al doctor Watson, pero se apresura a aclarar que también tienen en el mostrador monedas de Felipe II, postales coruñesas con 90 años de historia y sellos, muchos sellos. Son las once y media de la mañana. La feria está todavía a medio montar (desaparecerá mañana), pero Cosme Vidal ya ha empezado a hacer caja. «Acaba de llegar un coleccionista a llevarse varias medallas militares», dice mientras pasa junto a una máquina radiogramola «que funciona con discos de cartón piedra». Tanto Cosme como Pablo se baten el cobre en la ciudad, pero en la Feria de Antigüedades están probando suerte gentes de otros lares. Máximo Martínez, de Vigo, vende historia para pagar comida. «Somos de una asociación cristiana; lo que sacamos lo utilizamos para un comedor social», asegura. Vende desde muebles hasta una colección de despertadores. Máquina Enfrente suena la cadencia de una legendaria máquina de escribir. «Esa Underwood es de la época de la Guerra Civil», aclara Alberto Murias, el vendedor. «Son veinte mil pesetas», dice. Es el precio de la Historia.