Los tres accidentes registrados este año en la ciudad tuvieron como causa un error humano Los expertos aseguran que es «improbable» que se produzca una «gran tragedia»
16 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l primer gran susto, cuando el gas natural era todavía un gran desconocido para muchos, llegó en febrero del año 2001. Los vecinos de la calle Touro, en Monte Alto, pasaron tres horas en la calle después de que la policía cortara el acceso a sus casas. La causa, una fuga de gas provocada, como todos los accidentes posteriores, por un error humano. En aquella ocasión fue uno de los encargados de la prolongación de la canalización hacia la calle Valencia el que erró unos centímetros y clavó su pico sobre una de las tuberías. Empezaban entonces las explicaciones de los técnicos de Gas Coruña. Dijeron que la posibilidad de que se produjera una explosión era mínima y que las tuberías por las que fluye el gas cuentan con medidas de seguridad suficientes para evitar que un escape cualquiera pueda derivar en una serie de explosiones en cadena. Estas teorías se repitieron en febrero del año 2003, cuando otro error humano provocó un escape en la calle Pombal de Perillo. Los trabajos de canalización de pluviales estuvieron esta vez en el origen del accidente, que obligó a desalojar varios edificios. Aunque, según repitieron los técnicos de Gas Galicia, nunca hubo riesgo de explosión, sí se optó por acordonar la zona mientras diversas patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local supervisaban los trabajos encaminados a reducir la presión en los conductos y permitir que los vecinos regresaran a sus casas. El tercer y, probablemente más grave, fue el de la plaza de Lugo, el 27 de octubre pasado. El desalojo, entonces, obligó a los vecinos de la calle Picavia a dormir fuera de sus casas y a la Policía Local a montar una improvisada oficina de quejas para atender las reclamaciones de todos los afectados. La premisa más repetida fue, una vez más, la misma: «No hay riesgo de explosión».