Pocos historiadores dudan que la coruñesa más destacada del siglo XIX fue Juana de Vega. Nacida en 1805 en el seno de una familia liberal e ilustrada, se casó, con tan sólo 16 años y por poderes, con Espoz y Mina, famoso héroe guerrillero de la Guerra de la Independencia y entonces destinado en Galicia como capitán general. Debido a sus ideas demócratas y liberales, Mina tuvo que exiliarse de España tras el regreso de Fernando VII, no regresando hasta 1820, con el trienio liberal. En 1823 marchó nuevamente al exilio, permaneciendo el matrimonio en Inglaterra durante diez largos años. Cuando murió Espoz y Mina en 1836 (era capitán general de Cataluña) fue distinguido, a título póstumo, con un condado que Juana llevaría, aunque sin mucha ostentación. Aya de la reina La condesa fue aya de la reina Isabel II y de su hermana la infanta, regresando posteriormente a A Coruña y convirtiendo su casa de la calle Real en el punto obligado de reunión de la sociedad liberal coruñesa. Tuvo, asimismo, una destacada actuación durante la epidemia de peste y cólera que asoló la ciudad en 1854. El Gobierno le ofreció el título de duquesa de la Caridad, pero ella lo rechazó cortesmente, pues no se creía merecedora de él. Tuvo amistad y correspondencia con Concepción Arenal y escribió un interesante libro de memorias que ahora se propone reeditar la Fundación. Falleció en A Coruña el 22 de junio de 1872 y está enterrada en el cementerio de San Amaro.