HERCULÍNEAS | O |
29 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.PARADA OBLIGATORIA. En la Fundación Barrié de la Maza y hoy, en última convocatoria, en la sala de exposiciones de la Fundación Caixa Galicia, pare. Hágalo por usted y por su cabeza, y comprobará que en ella caben más propuestas culturales de las que la modestia hace suponer. Los grandes maestros del Museo Lázaro Galdiano no le van a esperar toda la vida en el Cantón Grande. Pero sí lo harán hasta el 7 de enero. Como un regalo de Reyes. Que, por cierto, de algunos de ellos se habla largo y pintado. Allí hay obras de un tal Francisco de Goya y Lucientes a la espera de que sean contempladas con una estudiada oscuridad necesaria para adentrarse en los siglos pasados. Y, así, avanzar. Pero la paciencia de Joan Miró se acaba hoy. El Cántic del sol se despide después de haber dejado en A Coruña una de las más arrebatadoras muestras de arte. De ésas en las que se decide que el talento es un misterioso milagro con el que no hay que ser tacaños. Han sido ciento once razones para creer en el genial catalán y que pasarán a formar parte de la historia más brillante de la sala de la Caixa. Así, si nadie se lo pierde, que por cierto es gratis, la ciudad que se expone a las olas del Atlántico podrá mantener la mejor llama: la que pinta la cultura. francisco.rodriguez@lavoz.es