La corporación aprobó en un pleno extraordinario el cambio de categoría El Concello estaba registrado desde 1985 como municipio de tercera, a pesar de tener 5.400 vecinos
20 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?l tiempo de prórroga en Carral se ha demorado 18 años, los mismos que han tardado en darse cuenta de que son un municipio de segunda categoría, y no de tercera, como consta en los registros del Gobierno desde 1985. La diferencia entre una y otra sección es el número de habitantes, ya que las localidades de menos de cinco mil vecinos no pueden estar en la división de plata, exigencia que la localidad carralesa cumple desde hace décadas. El encargado de conseguir el ascenso ha sido el nuevo alcalde, José Manuel Fernández Mouriño, que, un día que compartía charla con otro regidor del área, recibió una notificación de la Administración central y comprobó que los impresos eran diferentes. La razón: que los dos municipios no jugaban en la misma categoría, pese a compartir muchas similitudes. «Este Ayuntamiento, si no existiera, habría que inventarlo. Desde tiempos inmemoriables supera los cinco mil habitantes e, incluso, en la década de los setenta llegó a los siete mil. Sin embargo, desde 1985, a efectos nacionales, consta como de tercera y nadie le prestó atención ni se dio cuenta hasta ahora», explica el dirigente del gobierno local carralés. Las diferencias de pertenecer a la segunda división están en el modelo de gestión municipal, ya que el Concello necesita un interventor, una secretaria y un tesorero, aparte de que las subvenciones de las instituciones deben ser mayores. En Carral, como se daba por supuesto que se pertenecía a segunda, ya se disponía de estos funcionarios. Con lo que no se contaba era con un aumento en las partidas de la Xunta, la Diputación y el Gobierno. Recursos Ayer se celebró un pleno extraordinario para aprobar este cambio de categoría, ya que tiene que incluirse en el BOE antes de que finalice el año, para comenzar el 2004 como un Ayuntamiento de segunda. «En los recursos económicos que da el Estado por habitante no lo vamos a notar mucho, pero en el reparto del Plan de Obras y Servicios sí que hay diferencias», relata Mouriño.