Ninguno de los seis inquilinos regresará por el momento a sus viviendas Los técnicos municipales revisarán hoy el inmueble, que tiene más de cien años
16 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?a plaza de España aún huele a incendio. A las cenizas del inmueble número 4 de la calle San Roque. Un lugar que registró ayer por la mañana un alto número de visitas de curiosos y allegados de los afectados por el siniestro que el viernes a última hora calcinó la casa. Casi todos pronunciaban en alto lo evidente: el edificio, con más de cien años, ha quedado prácticamente inhabitable. La familia del matrimonio octogenario que ocupaba el primer piso se acercó con la intención de recuperar algunos enseres. «No creo que mis padres puedan volver. Mira los daños y el boquete que hay en las paredes», aseguraba una hija de las afectadas. Ninguno de los inquilinos podrá, por el momento, regresar a sus casas. Dos bares inundados Las vigas del inmueble son de madera y en un principio se temió que el primer piso se desplomase. No obstante, la rápida intervención de los bomberos evitó el derrumbe. Desde este cuerpo se destaca que los técnicos municipales deberán evaluar hoy los daños en la casa y los locales próximos. Al menos dos cafeterías quedaron inundadas el sábado tras la extinción del fuego. El dueño de una de ellas explicaba que no es la primera vez que sufre las consecuencias del mal estado del inmueble. «Hemos tenido problemas de humedades por culpa de sus cañerías», recordaba el responsable del bar Caribe. Algunos de los afectados culpaban del desastre a Montse, una joven de unos treinta años que ocupa el bajo. «Esta desgracia se veía venir. Lleva años en el mundo de la droga y prostituyéndose», certifican todas las personas que la conocen. Mientras, los allegados de Montse inspeccionaban los escombros. «Estaba consumiendo en Penamoa mientras sucedió todo», aseguraba Berni, un joven que frecuenta la casa.